martes, 25 de septiembre de 2012

Presentación.




Hoy he asistido a la presentación en mi nueva facultad en la que este año y espero que los siguientes impartiré un grado en Criminología y Seguridad. Ha sido un día en el que he podido vivir muchas experiencias, ver la universidad por la que me moveré en estos años y escuchar las palabras que el decano nos dedicaba, no solo de tranquilidad, sino también de fuerzas y ánimos para lo que aun tenemos por delante. Nos ha incitado no solo a estudiar, sino a aprovechar esta oportunidad única  que se nos da y que hoy en día cada vez menos personas pueden compartir.
Me hubiera gustado que en la presentación hubiera alguien como en aquella que vi en un vídeo que alguien me mandó y con el que quedé gratamente satisfecha, en él Steve Jobs, uno de los creadores de Apple, una de las marcas más codiciadas hoy en día, narraba ante los alumnos de Stanford su vida en tres etapas, en tres historias que tituló de manera muy acertada. En la primera hablaba sobre unir puntos y en ella narraba su infancia y madurez, y como a través de una serie de puntos pudo encontrar la relación de su infancia con su madurez y juventud, enseñándonos una gran lección: debemos hacer todo lo que creamos importante puesto que nadie nos dice que lo que hagamos no lo podamos unir en el futuro con algún punto de este. En la segunda historia tuvo el placer de hablarles sobre el amor y la perdida. Con sus palabras nos adviertió de algo: las pérdidas pueden convertirse en ganancia. Nos da fuerza para que no nos cansemos de buscar aquello que realmente nos apasiona, aquello que realmente amamos, tanto laboral como sentimentalmente y nos recalca que cuando lo encontremos lo sabremos. Su tercera y última historia es sobre la muerte y con una fortaleza y vitalidad increíble es capaz de contarnos su experiencia con la parca, lo cerca que la vio y hasta qué punto llegó a pensar que había llegado su hora después de que le detectaran un cáncer del que al final salió ileso tras una intervención. Un año después estaba allí, con salud y con la experiencia más cercana a la muerte que había tenido nunca. Nos señala que aunque no lo queramos admitir todos le tenemos miedo a ese momento de la vida que a todos nos ataca y que nadie quiere abandonar este mundo y nos infunde la duda de que quizás la muerte es el mejor invento de la vida, porque retira lo viejo para dejar paso a lo nuevo.
Su discurso acabó con una frase que recomienda, siempre tengamos presente: seguid hambrientos, seguid alocados.
Tal vez sea un poco complicado pero trataré de hacerle caso. Resultará difícil, hoy en día no es mejor lo que amas, si no lo que da dinero, no es mejor lo que quieres, si no lo que te conviene. Por eso creo que en una sociedad tan sobrevalorada materialmente se necesita un poquito de honestidad, de honradez. Aprendamos a buscar aquello que nos apasiona y seguro seremos recompensados. Para que podamos decir que lo que hicimos nos ha ayudado a llegar a donde estamos.

Seguid hambrientos, seguid alocados.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Toda una vida.








He empezado a aprender hace poco tiempo y aun me falta muchísimo tiempo para hacerlo. Es cierto que este último a veces pasa más rápido de lo que quisiéramos, que a veces nos ahoga, que no nos deja respirar, que corre demasiado deprisa y que no te pide permiso ni siquiera para meterse en tu vida. Que es un capullo de los que hoy en día abundan pero al que no debemos tener miedo.
He aprendido mucho en poco tiempo, es lo que tiene el verano, eso de la libertad la mayoría de las veces, del trabajo en muchas tantas, pero de los momentos para madurar en todas ellas.
Y ya noto como pasa, como se va a cada segundo, como se marcha de nuevo, para dejarnos ante otros nueve meses. Para muchos habrá lo mismo, para otros cambiará todo. Habrá nuevas personas, nuevas oportunidades y aprenderemos a conocer y a reconocer.
Yo en poco tiempo he sabido conocer y reconocer bastante, tanto que ahora parece que tengo las ideas bastante claras. En dos meses he conocido a muchos tipos de personas, las que te hacen reír, las que te hacen sonreír, las que te hacen llorar, las que te alegran el día, las que te acompañan, las que te valoran, las que te aprecian, las que te ayudan, las que hacen todo por verte, las que no hacen nada, las que ni vienen ni van, las que vienen para quedarse, las que se fueron y volvieron, las que siempre se quedaran, las que se irán para no volver, las que sabes que volverás a ver, porque te lo dice algo, aunque no sepas bien qué. He reconocido a muchas en ese tipo de personas pero sobre todo he aprendido a diferenciar entre dos. Aquellas que te dificultan la vida y aquellas que te la facilitan. Olvida a las que te la dificultan, quédate con las que te la facilitan.
La vida resulta corta y aburrida cuando no la vivimos como queremos, por eso ahora sé que debo vivirla de la mejor manera que pueda, disfrutarla y compartirla, pero solo con quien yo quiera y este verano he conocido a varias personas que se han puesto entre las que me gustaría compartirla.

Gracias.