sábado, 21 de enero de 2012

Prométeme.



-Prométeme algo… prométeme que no te irás nunca.
-No puedo prometerte eso…
-¿Por qué no?
-Porque todos nos iremos algún día…
-Sabes a lo que me refiero… Prométeme que no me dejarás nunca.
-Tampoco puedo hacerlo.
-¿Es qué acaso pretendes hacerlo?
-En este momento no.
-Pero puedes hacerlo.
-Sí, puedo hacerlo. ¿Puedo preguntarte algo? ¿Por qué le tienes miedo al futuro?
-¿Le tengo miedo al futuro?
-¿No te habías dado cuenta? Lo planeas todo, porque te gustaría que todo saliera como a ti te gusta y no como tiene que suceder. Verás no puedo prometerte nada de eso porque, aunque no nos guste, todos nos iremos algún día y si, sé que no estás hablando de la muerte, es obvio que eso nos llega a todos. Le tienes tanto miedo al futuro que por pensarlo demasiado no disfrutas el presente que tienes entre las manos. Sufres y piensas más de lo que deberías, ¿crees que, si la gente pensara que se pueden morir de un segundo a otro, seguirían estudiando, trabajando, viajando lejos de su familia y sus seres queridos? ¿Crees que si pensáramos a todas horas que nos podemos morir en cualquier momento la gente disfrutaría de la vida? Nadie viajaría, pensarían: “¿Y si muero antes de subir al avión? ¿Y si se estrella cuando esté en el aire?”
Sin embargo no lo piensan y ¿sabes por qué? No, claro que no lo sabes, no lo piensan porque creen que, en lugar de pensar en el funesto momento en el que su vida se acabe, en el que no vuelvan a respirar, la gente piensa en el presente, piensan en que, en el momento que están, tienen que ganarse la vida, luchar por lo que quieren y conocer lugares del mundo que nunca nadie creyeron haber conocido. La gente no piensa tanto en el futuro, suelen estar más ensimismado con su presente que con algo que no saben cómo va a suceder. Ahora te pregunto ¿Puedes prometerme tú, a mí, que no me dejarás  nunca?
-Intentaría no hacerlo, intentaría no dejarte nunca.
-No te cansas de pensarlo. Eres una cabezota ¿sabes? En serio, no pienses en el futuro, no pienses en lo que puede suceder, ni siquiera pienses en lo que quieres que suceda, porque aquí los dos sabemos lo que quieres, dime ¿Puedes prometerme que no me dejarás nunca?
-…No…no. No puedo… Quizás tengas razón.
-Claro que la tengo, pero ¿sabes una cosa?
-No.
-Te prometo que ahora mismo te voy abrazar y a dar uno de esos besos de los que parecen que no acaban nunca.
-¿Aunque solo parezca que no acaba…?
-Sí, aunque solo lo parezca…


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