domingo, 25 de septiembre de 2011

Confianza...


(Una foto de mi estancia en Alemania, en Saarbrücken, 
durante ocho días, llenos de nuevas experiencias)

Se dice que en cuanto a sentimientos, la confianza es el más difícil de regalar o, mejor dicho, de entregar, la confianza nunca se regala. Una vez leí, no sé exactamente dónde, que en cuento a amigos te quedes solo con tres dedos de la mano por que con eso vas a tener suficiente. Son a esas personas a las que realmente puedes entregar tu confianza en total plenitud, personas que te alegran la vida y te la hacen ver de un modo más fácil.
Pero, para entregar confianza tienes que tener una cosa muy clara y es que, es esencial que haya alguien que tenga esa confianza antes que cualquier persona, antes incluso que esas tres que puedes contar con los dedos, alguien que siempre estará junto a ti, en los malos, en los buenos y en cualquier momento en los que te de igual todo o te importe más que nada sobrevivir, te acompañara incluso en las tardes aburridas, cuando estés enferma o feliz o incluso cuando el estrés esté hasta el punto de matarte los nervios. Te acompañará en los momentos de euforia y cuando descargues adrenalina.
TÚ. Si, tú. Porque antes de que cualquiera tenga tu confianza hay algo aun más fundamental y es que tu tengas esa confianza contigo misma. Porque alguien se va, quizás tres dedos se convierten en dos, en uno o incluso en ninguno y luego quizás puedan volver a ser tres, pero normalmente una vez que tienes levantados los tres no se vuelven a bajar. Es fundamental porque, si no confías en ti antes que nadie, ¿Quién podría hacerlo? Creer en ti, confiar en ti, es mirarte al espejo y decir, “Hoy,  tengo ganas de comerme el mundo” pero decirlo todos los días, cada vez que tu reflejo te golpee en el espejo. “QUIERO COMERME EL MUNDO” porque es increíble la sensación de hacerlo.  Confiar en ti significa saber contarte las cosas a ti misma primero y luego a las tres personas que cuentas con los dedos, pero a ti primero. Analizar los pros y los contra tu sola y luego saber la opinión de los demás sin dejar que te influencien demasiado en la tuya, porque es importante las opiniones de los que te importan pero no tanto como la tuya. Que si tienes ganas de hacer algo, ganas de luchar, lucha. Porque perder nunca se acaba perdiendo nada, porque el no de lo que quieres ya lo tienes y debes luchar por el sí, hasta conseguirlo y cuando lo hagas podrás sentir esa sensación de estar en las nubes y no querer bajar, pero ten cuidado, es bueno estar en las nubes, pero ve bajando poco a poco porque la caída puede llegar a ser muy gorda si estás muy alto. Y una de esas caídas te deja tirada, amoratada y llena no solo de rasguños en la cara, en los brazos y las piernas, sino también en el corazón. Pero tenlo muy claro, las tres personas van a estar a tu lado incluso antes de que toques el suelo, con tiritas nuevas y muchas más de reposición, para poder curarte de todo lo que te ocurra. Por el momento, mientras no se produzca caída alguna, aprende a vivir en las nubes cuando sea necesario y aprende a buscar las escaleras que bajen a la realidad para poder utilizarlas cuando te apetezca.

2 comentarios:

  1. En verdad tenemos que aprender a querernos más...
    Bonita foto ^^

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  2. Olaa(:
    Nos gusta mucho tu blog y te seguimos!
    Nos gustaria que entraras al nuestro y que nos siguieras:http://inmundasdos.blogspot.com/
    Muchas gracias y besos!

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