miércoles, 17 de agosto de 2011

Aun ahora...



Aun ahora te recuerdo, cuando veo tus fotos y mi mano se mueve irremediablemente hasta tu cara, como si con eso pudiese tocarte de verdad, pero no, el tacto con tu cara es imposible de reemplazar. Aun ahora que otros besos me han curado, te recuerdo aun ahora… Te recuerdo porque tus besos son irremplazables y tu sonrisa imborrable. Porque adoraba todo lo que tenías y lo que no y porque aunque no me dejaste nunca, estaba dispuesta a estar en todo lo que sucediera en tu vida. Porque intenté ser cada acorde de tu guitarra y cada sonido de tu desgastada armónica y parecía que nunca iba a dejar de serlo. Pero la armónica se rompió y cambiaste los acordes de la guitarra. Aun ahora, que el tiempo me cubre, me lleva, que el tiempo parece que quiere dejarlo todo correr, aun hoy te pienso y a veces tengo ganas de llorar, mis lacrimales se llenan de esa sustancia con sabor a sal que se va hacía mi boca y con eso no me hace falta un baño en la playa porque con las lágrimas he sustituido al agua salada del mar que entra por mi boca y mi nariz. 
Vivo pensando que en algún momento determinado, no sé bien cuando y tampoco quiero pensarlo demasiado, aparecerá aquella persona que me haga cambiar de plano todos los muebles que amueblan mi corazón y haga que mi cabeza se replantee un cambio en la forma del sentir. Aquel que piense que valgo por lo que soy y no por lo que quiero llegar a ser. El que piense que, aunque hay miles de personas en el mismo lugar, es capaz de quedarse conmigo a solas en cualquier momento de la situación y sin cambiarnos de habitación. El que crea que el amor está, no solo en una sola persona si no en todos aquellos que te dieron un trozo de corazón y que has guardado en el tuyo hasta hacerlo más grande, hasta el punto de estar a punto de reventar. A aquel que no te diga “mi amor” ni “mi vida” porque no eres nada de nadie, el que te diga “cariño” o simplemente te llame por tu nombre porque le gusta escuchar su pronunciación. El que te regale una rosa cuando quiera y no en el día de San Valentine, porque para celebrar el amor no hace falta una fecha, es más cuestión de sentido común. Aquel que no te haga un desayuno por la mañana, si no el que te despierte con un beso en el cuello o en la parte baja de la oreja o en la punta de la nariz. El que te de la mano siempre, no solo en los malos y los buenos momentos, si no siempre. El que te diga que nunca es tarde para intentarlo y te de ánimos para que creas que la vida te puede tratar mucho mejor de lo que lo hace…
Y quizás, es verdad que nunca pensé que pudieras serlo, ni siquiera me plantee nada de eso por tu parte. Porque aun ahora, quiero que me toques la guitarra y me digas que me regalarás la armónica, aunque esté rota e intentes arreglarla cada día. Porque me gustaría besarte como una de esas veces. Porque mirarte a los ojos se había convertido en costumbre y ahora no me sirven cualquiera. Porque aunque tenga compañía, la tuya era la mejor, aunque haya excepciones. Te echo de menos, quizás, porque has sido la persona que ha sabido tratarme de la forma más especial o porque, quizás, simplemente, tú, seas especial. 

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