miércoles, 24 de agosto de 2011

Por eso...


No le tenía miedo al amor aunque siempre acabara del mismo modo, odiaba tenerle miedo porque lo veía una gilipollez. Al contrario de eso le gustaba enamorarse continuamente, conocer siempre cosas nuevas, personas que piensan de formas distintas que muchas veces coinciden en cosas y otras veces son tan distintas como la cara y la cruz o el blanco y el negro. Quizás a uno le gustaba viajar siempre por las nubes y planeaba viajes que la hiciera volar muy lejos de aquí, a un sitio muy distinto a este, donde todo era blanco y esponjoso y no hacía falta tener muchas preocupaciones. A otro quizás le gustaba demasiado la realidad y siempre la llevaba por sitios duros que la hacían caerse de vez en cuando, cuando ya estaba harta de caminar y sus pies parecían resistirse a aquel camino de piedras que se le clavaban en los pies de una manera dolorosa.
Por eso aun esperaba a esa excepción que marcara la regla, por eso aun esperaba a aquel que no la llevara continuamente por sitios de color blanco y esponjoso, a aquel que no la llevara por las nubes haciéndola soñar con cosas tangibles a veces, e intangibles en otras tantas ocasiones. Por eso esperaba a aquel que tampoco la llevara por esos sitios llenos de piedras que le destrozaran los pies y los dejara con grandes raspados con los que no podía caminar durante varios días si no disponía de tiritas suficientes de reposición.
Por eso, no lo hacía de una manera desesperada, simplemente esperaba algo que sabía que en algún momento de su vida llegaría. Estaba esperando con paciencia a que llegara ese que la acompañara a los sitios que ella quisiera, que la llevara por las nubes si ella se lo pedía y que le diera una dosis de realidad cuando ella lo pensara necesario. A la persona que al igual que la acompañara a ella las veces necesarias, ella también pudiera acompañarle las veces que le hiciera falta a él, aunque eso significara a veces rechazar un poco de realidad necesarias, por un poco de fantasía necesarias para él. Pero le daba igual, le daría igual acompañarlo si él se lo pedía. Buscaba a alguien que la abrazara en la oscuridad de la noche aunque estuvieran a  25 grados, por encima del umbral del sueño y sus cuerpos se pegaran por el calor. Buscaba a una persona que la entendiera en esos días en los que lloraba sin saber necesariamente porque, sin que hubiera algo que le impulsara a hacerlo, aunque no hubiera un claro motivo que le llevara a ello. Que le dejara libertad cuando sea necesario y que se volcase encima de ella cuando ambos lo necesitasen, porque no aguantaban más sin la compañía del uno sin el otro. Buscaba a alguien que viera películas por las noches abrazado a ella, y que cuando la película terminara pudieran opinar sobre ella y luego ya… bueno luego ya se vería lo que sucedía… Buscaba a alguien que no le llevara una rosa a la puerta de su casa en el día de San Valentín, buscaba a alguien que le llevara una rosa y unos churros de desayuno con el azúcar suficiente que a ella le gustaba, en cualquier día del año, sin ser necesariamente un 14 de febrero, porque cree que para el amor no hace falta un día marcado en el calendario. A quien le ayudara, la escuchara y comprendiera siempre que le hiciera falta. Y bueno, quizás alguna que otra cualidad más, como que la hiciera reír con un chiste malo que no hiciera gracia y que supiera sacarle una gran sonrisa incluso en el peor día del año.
Buscaba a una persona así, porque aunque se diga que una persona así no existe, que sería demasiado perfecta, es mentira. No existe la persona perfecta eso es verdad, todo el mundo somos imperfectos, aunque dentro de la perfección que otra persona puede ver en nosotros.  Sabía que no existía la persona perfecta por eso no la buscaba, pero si buscaba a alguien así, que fuera capaz de hacer todo eso sin vacilar, la buscaba porque sabía que existía, la buscaba por que por muchos fallos que tenga alguien, si realmente es capaz de amar, realmente sabe ser así. Sabe serlo de una manera diferente, cada uno a su manera y a su forma de actuar, pero sabe hacerlo, por eso bueno… Aunque pareciera difícil sabía que lo acabaría encontrando, sabía que sería la persona que la acompañaría, quizás no por siempre pero si durante un tiempo, durara lo que durara…
CVP, vale la pena seguir esperando...

(Escrito un 14 de Julio de 2011)   

miércoles, 17 de agosto de 2011

Aun ahora...



Aun ahora te recuerdo, cuando veo tus fotos y mi mano se mueve irremediablemente hasta tu cara, como si con eso pudiese tocarte de verdad, pero no, el tacto con tu cara es imposible de reemplazar. Aun ahora que otros besos me han curado, te recuerdo aun ahora… Te recuerdo porque tus besos son irremplazables y tu sonrisa imborrable. Porque adoraba todo lo que tenías y lo que no y porque aunque no me dejaste nunca, estaba dispuesta a estar en todo lo que sucediera en tu vida. Porque intenté ser cada acorde de tu guitarra y cada sonido de tu desgastada armónica y parecía que nunca iba a dejar de serlo. Pero la armónica se rompió y cambiaste los acordes de la guitarra. Aun ahora, que el tiempo me cubre, me lleva, que el tiempo parece que quiere dejarlo todo correr, aun hoy te pienso y a veces tengo ganas de llorar, mis lacrimales se llenan de esa sustancia con sabor a sal que se va hacía mi boca y con eso no me hace falta un baño en la playa porque con las lágrimas he sustituido al agua salada del mar que entra por mi boca y mi nariz. 
Vivo pensando que en algún momento determinado, no sé bien cuando y tampoco quiero pensarlo demasiado, aparecerá aquella persona que me haga cambiar de plano todos los muebles que amueblan mi corazón y haga que mi cabeza se replantee un cambio en la forma del sentir. Aquel que piense que valgo por lo que soy y no por lo que quiero llegar a ser. El que piense que, aunque hay miles de personas en el mismo lugar, es capaz de quedarse conmigo a solas en cualquier momento de la situación y sin cambiarnos de habitación. El que crea que el amor está, no solo en una sola persona si no en todos aquellos que te dieron un trozo de corazón y que has guardado en el tuyo hasta hacerlo más grande, hasta el punto de estar a punto de reventar. A aquel que no te diga “mi amor” ni “mi vida” porque no eres nada de nadie, el que te diga “cariño” o simplemente te llame por tu nombre porque le gusta escuchar su pronunciación. El que te regale una rosa cuando quiera y no en el día de San Valentine, porque para celebrar el amor no hace falta una fecha, es más cuestión de sentido común. Aquel que no te haga un desayuno por la mañana, si no el que te despierte con un beso en el cuello o en la parte baja de la oreja o en la punta de la nariz. El que te de la mano siempre, no solo en los malos y los buenos momentos, si no siempre. El que te diga que nunca es tarde para intentarlo y te de ánimos para que creas que la vida te puede tratar mucho mejor de lo que lo hace…
Y quizás, es verdad que nunca pensé que pudieras serlo, ni siquiera me plantee nada de eso por tu parte. Porque aun ahora, quiero que me toques la guitarra y me digas que me regalarás la armónica, aunque esté rota e intentes arreglarla cada día. Porque me gustaría besarte como una de esas veces. Porque mirarte a los ojos se había convertido en costumbre y ahora no me sirven cualquiera. Porque aunque tenga compañía, la tuya era la mejor, aunque haya excepciones. Te echo de menos, quizás, porque has sido la persona que ha sabido tratarme de la forma más especial o porque, quizás, simplemente, tú, seas especial. 

jueves, 11 de agosto de 2011

Recuerdame.


Gandhi dijo: “Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas…” Y alguien en una película lo extendió un poco más y fue capaz de decir algo fascinante: “Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas… Porque nadie más lo hará. Como cuando alguien entra en tu vida y una parte de ti dice, no estás mínimamente preparado para esto, pero la otra dice… Hazla tuya para siempre”
Me emocioné tanto con esta frase cuando la escuché, que pensé que tendría que tener un significado de verdad intrínseco en las palabras para que lo hiciera. Ahora me doy cuenta de que no tiene un significado intrínseco, al contrario, se deja ver con claridad, uno de esos significados que hace que te replantees la vida, que la pienses más detenidamente y que quizás te des cuentas de las chorradas y de las cosas verdaderamente importantes.  Porque sí, todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es necesario, importante, imprescindible, que lo hagas, únicamente por ser la única persona capaz de hacerlo. Hay veces que vamos a tener miedo, que quizás el cuerpo nos dice que no estamos preparados para algo, aunque tu alma se empeñe en decir que sí, y tu luchas contra no sabes que, porque no sabes si quieres estar preparado o no y sientes que el miedo te está poniendo a prueba. Sin embargo, es mentira, el miedo paraliza, nos aterra, es necesario tenerlo, pero nos impide a veces cosas que podrían cambiarlo todo. Por eso, aunque una parte te diga que no hagas nada y te quedes parado, esperando alguna clase de milagro y la otra te diga que lo hagas, que no pierdas la oportunidad o que si no hay oportunidad, la busques, porque nunca es tarde. Si hay una mínima pero imprescindible parte de ti que te dice, hazlo, entonces hazlo, porque es esa parte por muy pequeña que sea la que te da fuerzas y la que está diciéndote lo correcto de una manera muy persuasiva. Hazlo y no pierdas el tiempo, si ganas, ganaste. Si pierdes… bueno, nunca se pierde del todo…

martes, 9 de agosto de 2011

¿Qué hacer?



Qué hacer para, de una manera rápida y sencilla, quitarte del hueco de mi cerebro y de mi corazón en el que te has empeñado en parar a descansar, por que espero que no decidas mudarte allí. Qué hacer para olvidarte si ya he hecho de todo y nada ha funcionado  aun. Cualquier cosa que leo parece que te saca un poco a colación por rincones que ni yo misma creí posible, pero siempre estás en algún lugar de cualquier sitio que aun no he sabido cual es y no sé si quiero saberlo. Quizás ese lugar del que a veces sales cuando no debes me asuste más de lo que pensaba por el simple hecho de no haber sido ocupado por nadie, excepto por ti en estos instantes.
Haga lo que haga y piense lo que piense, nos veo tumbados, en cualquier lugar de los que estuvimos y las ganas de cogerte por la nuca, arrastrarte hacía mí y darte uno de esos besos desatados, parece que se apoderan de mi. Y esa es la cuestión, que aunque el deseo de tus labios en los míos suele apoderarme y hacerme morderme el labio, no tengo ni tu nuca, ni tu pelo, ni tu rostro, ni tus labios y sin eso, no puedo tener beso. Resulta cómico imaginar que hace una semana, quizás una semana y media, no llevo bien la cuenta, estábamos los dos juntos, tirados en algún lugar mientras nos mirábamos a los ojos y parecíamos sumergirnos en ellos, aunque ahora veo bien que no. Lo que más me jode es que no lo vi antes en tu mirada. Pienso en tus besos y mi boca sufre sequia y siempre se ha dicho que no es buena mantenerla seca, porque la deshidratación puede pasar a todo el cuerpo y ya la estoy empezando a notar. Lo peor es que me voy a tener que aguantar porque se que no te volveré a besar, que tus labios que tanto me gustaban no volverán a estar en los míos, aunque ya me hubiera acostumbrado a su sabor, a su tacto. Me duele pensarte y casi siempre te evito pero de una manera inconsciente que aun no entiendo del todo, llegas de nuevo a mi mente, yo quiero olvidarte y apartarte pero mi subconsciente lucha tanto que ya no se por donde tirar. Porque si le hago caso estoy perdida y si no lo hago, de todas formas no pararás nunca de llegar de nuevo y de sorpresa.
Apareciste como clavo y ahora parece que va a tener que aparecer otro para sacarte a ti. Creí que solo me ayudarías a sacar al anterior, pero te has esforzado tanto que ahora te has clavado tu, solito y sin ayuda, ni siquiera con un martillo que te empujara, tu solo has decidido clavarte en mi. Y ahora espero, asustada no, aterrada tampoco, quizás si un poco esperanzada, a un nuevo clavo que consiga sacarte del sitio en el que estás y que consiga hacerlo sin clavarse él, como lo has hecho tú. Yo no pedí nada de esto, ni siquiera te pedí a ti y de repente apareciste como alguien dispuesto a hacer que esta estúpida ilusa pasara pagina de una vez por todas. Después de un tiempo de guerra implantaste la paz en mi cerebro y ahora eres tú de nuevo el que has desatado una vez más la guerra que parecía haber terminado del todo. Perecía simple, dije que no iba a llorar y no lo he hecho, tampoco me gustaría. Pero no ha sido fácil, ni lo está siendo y eso lo acepto, olvidarte. No lo está siendo aunque parezca que un clavo está dispuesto a ayudarme y alejarme de ti. Pero sigues allí clavado en aquel lugar que no sé donde está y yo ya no se qué hacer, porque te has escondido tanto, que ni siquiera yo, que debería de conocer  mi cuerpo y mi alma mejor que tu,  se encontrarte. No se adonde habrás ido a parar, pero desde luego no te has dejado a la vista y no sé si eso es irresistiblemente tentador o increíblemente molesto. Pero ¿sabes? No está siendo nada fácil, pero me estoy esforzando por encontrarte, espero que aparezcas pronto, tengo ganas de echarte de aquí, por muy mal que suene. Mejor vete de aquí, este al parecer no es tu lugar…