jueves, 28 de julio de 2011

Fruta prohibida...


Déjame decirte algo y por favor no me interrumpas. Quiero que sepas lo que pasa lo que realmente pienso que sucede.  Sucede que a veces, como dice el maestro Ismael Serrano, la vida mata y el amor te echa silicona en los cerrojos de tu casa o te abre un expediente de regulación y te expulsa del edén hacia tierras extrañas. Porque sí, porque a veces ocurre eso, sin saber bien del todo por qué. Tú has tratado de que no pasara en un intento de que a ti no te expulsaran del edén, porque para ti, la manzana prohibida es el amor y aunque no estabas ni siquiera tocándola, te estabas sintiendo atraído por la tentación de morderla. Pero eso ya te había pasado, tal vez deberías de confiar un poco más en ti mismo ¿no crees? Porque sí, ya te ha pasado más veces, eso de estar mirando hacia el árbol, sintiendo la tentación en todo tu cuerpo y con una fuerza de voluntad, mayor de la que aparentas, te das la vuelta y te escondes en el rincón más alejado de aquella humilde tentación que provocaría tu inmediata expulsión.
Y es lo peor de todo, que tu manzana sea el amor, porque ser escéptico es una pena y un riesgo que pocos se atreven a asumir, porque aunque haya muchos así, todos acaban terminando con ese maldito “no creo” por el que siempre os dejáis llevar. Tu eres una de estas personas que en el momento en el que empiezan a sentir algo tan absurdo como un latido del corazón más rápido de los normal al pensar en alguien, se asustan y corren, como nunca y lo dejan todo, aunque sea la mayor gilipollez que hagan, lo dejan todo y salen corriendo, como si no hubiera nada mejor que hacer que aquello, porque si no, tu vida no va a ser ni lo mismo, ni tan fácil, ni tan tuya como hasta ese momento y no quieres que acabe.
 A ver, te voy a decir una cosa, es un simple consejo y como siempre le digo a todo el mundo, si quieres lo dejas y si decides tomarlo y usarlo estaré encantada de ello. Creo que ya lo he dicho muchas veces eso de “déjate llevar”, pero aunque lo haya dicho, prefiero repetirlo y que me escuches a que mi voz se quede ahogada por tus gritos, que ahora mismo tapan cualquier otro sonido, pero te estoy haciendo gritar más bajo, mi cabeza estaba a punto de reventar con todo ese ruido y ahora creo que mi voz se va a escuchar mucho mejor. Déjame decirte de la mejor manera posible que tu idiotez no está teniendo límites, porque tener miedo de algo que aparentemente mueve el mundo es tan ridículo como que se confundan con tu nombre. Porque sí, todos tenemos algún miedo y eso es inevitable, pero miedo a una de las mejores cosas que te pueden suceder quizás sea un poco más que contradictorio. ¿No puede ser que nunca lo hayas sentido y que tengas miedo del modo en el que te cambie la vida de un día para el otro? Pues sí, quizás sea eso, y sigo diciendo y pensando lo mismo sobre tu idiotez. Déjame decirte lo que te quería decir y es que, no tengas miedo de sentir nada, porque en algún momento caerás a la tentación, la manzana está ahí de todos modos ¿sabes? Y en algún momento la vas a morder. Mientras tanto, tratas de reemplazar lo que necesitas con personas por las que realmente no sientes nada y es una verdadera lástima. Busca a alguien y no te lo digo a la ligera, ni te lo digo pensando en alguien como tú o como yo, que haga que valga la pena que cojas la manzana, la mires, la limpies y te la lleves a la boca sintiendo el dulce sabor de tu boca, mientras se realiza tu inmediata expulsión de aquel que era tu jardín del edén...

3 comentarios:

  1. Me da mucha corage que la gente salga con personas que realmente no le importen, y estén enamoradas de otras... ¿no tienen en cuenta que pueden dañar a la persona?

    ResponderEliminar
  2. Como odio a esas personas... Me ha gustado el blog. Te sigo espero verte por el mio.

    http://unmarinfinito.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  3. Hay que tener cuidado con algunas manzanas,nos podemos atragantar..,por culpa de una manzana el mundo esta loco.Besos Lucia.

    ResponderEliminar