viernes, 24 de junio de 2011

¡Vive!


Se quedó patidifusa, desde luego aquellas palabras no le habían gustado, pero se dio cuenta de que al parecer tampoco le importaban demasiado. Es verdad que a nadie le gustaría escucharlas de boca de otra persona, pero las cosas fueron así y no dejó que su corazón se debilitara.
Después de varias semanas de diversión, de retos, de charlas, miradas, encuentros y demás, parecía que todo se desvanecía, aunque no sabía del todo si era así. Desde luego su vida no se estaba desmoronando como en otras ocasiones había ocurrido, su vida ahora estaba completamente intacta, no sabía si más tarde, su alma empezaría a notar los efectos, aunque luego se daría cuenta de que no. Su alma horas después estaba tan intacta como en aquel momento, como si no hubiera sufrido ningún arañazo, bueno, quizás un ligero rasguño, pero nada más.
De pronto le vino a la cabeza una conversación que tan solo un día antes había mantenido con su amiga, una conversación que a diferencia de los temas de los que siempre solían hablar, era bastante interesante y entretenida. Hablaron de las expectativas, de que nunca está bien hacérselas, porque luego se desmoronan en dos segundos y es entonces cuando tu alma, tu cuerpo y tu corazón notan la gran sacudida. Ella no se había hecho demasiadas expectativas con respecto al tema, tampoco le gustaba pensarlo demasiado, pensar en cosas que podrían suceder en un futuro era un error tan monumental como tratar de hacer caso a tu cabeza y no a tu corazón. La expectativas solo sirven para algo que sabes que no ocurrirá y aun así nunca está bien hacérselas.
Con respecto a las expectativas siempre  se suele tirar por alto y cuando ante los ojos hay un viaje inminente, una relación viento en popa, un largo verano, un largo invierno, una gran fiesta, una noche en casa con una amiga, una película, un video, una canción y todas las cosas que puedas imaginar, siempre se piensa en todo lo mejor que tendrá y en todo lo bueno que será, te haces tantas buenas expectativas y tantas buenas ilusiones, ilusas, que tus expectativas superan a la realidad y cuando piensas en la gran comparación entre ellas , ves que eso que imaginaste perfecto no lo es, y que además, no solo no es perfecto si no que no es como lo imaginabas.
Por eso ella no había hecho expectativas sobre el futuro, se había limitado a hacerlas sobre el presente, sobre lo que estaba haciendo en ese instante y pensaba, esto está bien, es lo mejor, es increíble, impresionante, demasiado genial, alucinante y todas las expresiones que se puedan usar. Pero aunque muchas veces había usado eso del, esto es peor de lo que imaginaba, o quizás, esto es mejor de lo que imaginaba, ahora se había dado cuenta de que hacerlo, de que usar esas dos expresiones de poner las expectativas por encima de la realidad o viceversa era una idea bastante equivocada y no le gustaba cometer errores. No le gustaba cometerlos aunque a veces era inevitable, no puedes dejar de hacerlos, sin ellos, la vida no tendría del todo sentido y no le enseñaría lo establecido en la lección que ella y solo ella, tenía el deber de estudiar en aquel mágico día en el que te enseñan algo de lo que no tenías ni idea. Y así se veía día tras día, aprendiendo algo nuevo que no sabía que podía existir.
Por eso, cuando escucho aquellas palabras, no se sorprendió, ni le molestó demasiado. Había cosas más importantes, sucesos que en aquel entonces estarían movilizando a una parte de la humanidad. En otros lugares habría asesinatos, robos, violaciones, crímenes, torturas, funerales, entierros, camas de hospitales llenas, goteros con distintas sustancias que gota a gota se suministra al cuerpo de una persona en diferentes estados, alguien que ve la luz por última vez, alguien que desaparece, algún que otro accidente de tráfico que se lleva una o varias vidas, despedidas, descarrilamientos de trenes, paros cardiacos, inundaciones, guerras, tormentas, volcanes en erupción, terremotos, incluso quizás algún tsunami… Aunque claro, al igual que habría cosas malas, también las habría buenas, habría niños viendo la luz de este nuevo mundo por primera vez, abandonando la tranquilidad y comodidad del útero materno, habría bodas, celebraciones, felicitaciones, bienvenidas, juegos en el parque de al lado de casa, habría amor, besos, abrazos, canciones, miedo, porque es algo bueno, aunque no lo creamos, el miedo nos hace mas humanos, habría bailes, sonrisas, risas, cariño, comodidad, seguridad, paz en alguna que otra ocasión, valientes y cobardes, amistades y algunas que otra enemistad, y aunque creamos que las enemistades no son buenas, te enseñan que no todo es lo mejor del mundo, habría inauguraciones, deseos que se cumplen, otros que aun se quedaran en la caja donde se guardan todos… Habría tantas, tantas cosas, que aquellas palabras cobraron tan poco importancia, más bien ninguna que ni se molesto en nada más, escuchó lo que querían decirle y simplemente dejó pasar aquello.
Creyó que se encontraría peor, que quizás no lo soportaría, pero al parecer, ni sentía tanto o es que no era de gran trascendencia. Lo que si tenía claro era una cosa, las expectativas serían, no algo vetado, pero si algo que intentaría esquivar. Es más, no tenía claro nada, no sabía lo que haría con su futuro y tampoco quería averiguarlo, dejaría que el tiempo actuara por su cuenta, era mejor que él lo hiciera por ella…

4 comentarios:

  1. que gran peligro son las expectativas...

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  2. Visita Italia, te enamorarás de ella, en serio. Muáas ♥

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  3. Vivimos sencillamente para dar vida,si no fuere asi,no viviriamos.Besos.

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