lunes, 27 de junio de 2011

Para una adicta más...


Creyó que sería sencillo y ahora se da cuenta de que no, de que no es ni la mitad de sencillo de lo que pensaba. Empezó con un simple baile, luego con unos cuantos besos de más y sonrisas picaras en el primer día del año.
Creía que todo iba a ser fácil, pero más tarde, demasiado diría yo, se dio cuenta de que la gilipollez se apoderaba a momentos de ella, pero no hacía nada por remediarlo, dejaba que siguiera allí, aunque la molestara no hacía nada por quitársela de encima. Nunca quiso reconocer su debilidad ante una cara bonita, unos ojos y unos pelos claros y unas sonrisas de más. Nunca quiso reconocerlo porque pensaba que no lo era, pensaba que la debilidad no formaba parte de ella, que siempre había sido fuerte y había soportado lo pasado con toda la compostura posible. Se creía fuerte después de pasar por más amores por los que pasó desapercibida incluso después de varios años de espera.
Cuando él se puso por delante, su corazón no pudo aguantar la presión. Él apareció en su vida al igual que un rayo de luz, aunque luego se convirtiera en un rayo de tormenta. Cuando él apareció no creyó que llegara tan lejos, pero claro, siempre se ha dicho, no se sabe nada en cuanto al futuro y a medida que pasaba el tiempo, su alma, su cuerpo y sobre todo su corazón quisieron pedir más. Ese corazón que aunque a veces no se reconozca es bastante enamoradizo y posesivo a su vez, una mezcla no demasiado buena para combinar, pero es así y por eso es ella y por eso es especial.
Su corazón, necesitado de amor y de comprensión no aguantó más de un mes sin sentir nada. No lo hizo porque ella quisiera, el gran músculo que controla su cuerpo lo hizo por el solo, sin pedirle su permiso, actuó por cuenta propia y ahora ve las consecuencias que le trajo, nada buenas con respectos a la realidad, increíbles en cuanto a los sueños en una calurosa tarde de verano mientras descansa con la cabeza sobre su almohada, un poco mojada con unas lágrimas de más. No pensaba que fuera fácil, pero tampoco pensó que fuera a resultar tan difícil. Pensó que sería simple retenerlo  entre sus brazos, hacer que se durmiera allí y, mientras, ella podría mirarle a la par que enredaba sus dedos por el pelo de él.
Le daba igual sus pelos en la barba y su gran sentido de la libertad, había querido hacerlo así y ahora, aunque lo intentara, no sabía qué hacer para seguir sin su compañía. Por eso aunque debiera hacerlo nunca ponía final.  Nunca lo hacía y sigue sin hacerlo, aunque sea la parte más necesaria, aunque se muerda la lengua, el labio y rechine los dientes, prefiere hacerlo, a acabar con aquella guerra de pensamientos y dar a su mente y su alma un poco más de paz para respirar, de paz para ser feliz. No lo hace aunque sabe a pies juntillas que sus ojos necesitan un poco de sequia, últimamente están siempre mojados y no los deja descansar.
Pero tengo la esperanza de que algún día acabará, la tengo, porque si no será su final y no quiero que lo sea. Tengo la esperanza porque creo que es bastante más inteligente para pensar en todas las posibilidades a alcanzar y todas las posibilidades a perder.
Siempre ha sido inteligente, sabrá parar, a menos que se haya convertido en adicción, en ese caso, habrá que desintoxicarla…

2 comentarios:

  1. ¡recuerdos!
    momento de alivio... xD

    pásate por mi otro blog, el de "mi querida d" ya lo cerré recuerdas?

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  2. Las adicciones quitan la libertad de elegir y conocer otras cosas.Por muy enamoradas que estes ,nunca te hagas adicta a esa persona.hay que tener voluntad propia.Besos

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