martes, 17 de mayo de 2011

Paseo...


No dijeron nada cuando se vieron, solo se miraron a los ojos y se dispusieron a dar un paseo por aquel bonito parque en el que estaban. Él iba callado, con las manos en los bolsillos, dándole con el pie derecho y a veces con el izquierdo a cualquier piedra que encontraba en el camino. Ella iba mirando hacia el frente, sopesando las palabras que le gustaría pronunciar y no sabía cómo hacerlo, con las manos por delante de ella, entrelazadas. Aunque en realidad le gustaría que una de las manos no fuera la suya si no la de él.
Se sentaron en un banco. El silencio era ensordecedor, si no fuera por los pájaros y las pequeñas criaturas que convivían allí en perfecta armonía, tan solo se escucharía la respiración de ellos dos.
-¿No querías hablar?-le dijo él, rompiendo el gran silencio.
-Sí, es cierto, necesitaba hablar contigo. ¿Cómo estás?- le preguntó. Un poco para romper el hielo.
-Bien, ya sabes, siempre es lo mismo, la rutina nos aplasta a todos, aunque dentro de poco se acabará.-le dijo él. Tenía razón, aquel verano tan esperado estaba simplemente a la vuelta de la esquina.- ¿y tú?- le dijo-¿Qué tal estás? Te veo bien.
-Sí, bueno, bien, ya sabes.-Se quedaron cayados de nuevo.-Esto, en realidad no era lo que te quería decir. Yo… Simplemente quería que supieras que… quiero ser tu amiga, que me dejes serlo, porque quiero estar en todo lo que te haga falta. Quiero estar cuando te caigas y necesites a alguien para volver a levantarte, quiero que sea yo esa persona que te ayude a hacerlo. Quiero que me llames cuando necesites cualquier cosa, cuando sientas que no puedes más, que las fuerzas te están fallando y que estás a punto de quedarte tirado en medio de esta calle, de esta ciudad, cuando te quedes tirado en cualquier sitio, quiero que sepas que iré a buscarte donde haga falta, donde estés… Iría a cualquier sitio por ti…
-Yo…-le cortó, pero ella no se dejó interrumpir.
-No, déjame terminar, por favor- le dijo, colocando una mano en la rodilla de él- Se que no sientes lo mismo que yo, que ni siquiera me estás escuchando, quizás estés pensando en asuntos más personales y no estás pamplinas que te estoy soltando aquí. Pero quería decírtelo, quería decirte que no voy a tentar al destino, que voy a dejar que actúe como tenga que hacerlo porque aunque intentara cambiarlo, sería imposible hacerlo, él es mucho más fuerte que yo y seguro que no me haría caso, al fin y al cabo, el destino nunca le hace caso a nadie. Voy  dejar que actúe él solito, espero que tenga la decencia de comportarse bien conmigo y… si mi futuro eres tú, entonces ya aparecerás en algún sitio, siendo algo más que una simple amistad. Si mi destino no eres tú, estoy segura de que aparecerá alguien, que me hará cambiar del todo las perspectivas, por ahora no ha aparecido y tampoco tengo prisa en que lo haga.
“Ahora me siento mejor ¿sabes? Después de haber soltado esto, no sabes cuánto relaja hacerlo, es increíble lo bien que te puedes llegar a sentir, lo bien que te sientes. Ya te lo he dicho todo, creo que no tengo nada más que decir, solo eso, déjame acompañarte en todo momento, déjame visitarte cuando te sientas mal, déjame que te abrace o abrázame tú cuando te sientas feliz, orgulloso o afortunado. Déjame ser parte de tu vida, aunque simplemente sea como una amiga y cuéntame todo lo que se te pase por la cabeza”
-¿Sabes lo que tengo ahora mismo en la cabeza?- le dijo.
-No, cuéntamelo- le dijo ella.
Él no le contó nada, se inclinó y la beso. Uno de los mejores besos, aunque no fuera el más pasional, era el más bonito que le habían dado en todo su vida. Sus terminaciones nerviosas no aguantaron más. Su mano se fue hacia su nuca y puedo sentir el sabor a chocolate que él había comido hacía unos minutos antes, cuando se encontraron. Sintió que desaparecía todo y que ahora sí, el único ruido era el de sus entrecortadas respiraciones.
-¿Por qué es tan difícil apartarse de ti?- le preguntó él.
-No lo sé, espero que la respuesta la tengas tú… Porque me encantará saberla…

4 comentarios:

  1. Hola Lucia,me gusta lo que escribes,hace que recuerde mis quince años,pero bueno,no quiero pecar de síndrome de Peter Pan.Declarar tu amor a alguien es a veces tan difícil y hay que estar tan seguro para luego no arrepentirse.Besitos.

    ResponderEliminar
  2. Esa entrada me ha encantado, me gusta mucho tu blog y me parece que tienes mucho talento.Quiero que sepas que me he sentido identificado en parte con esta entrada, con algo que me ha pasado recientemente, y me ha emocionado mucho, espero que te vaya muy bien. Besos :).

    ResponderEliminar
  3. Me encannto, el texto fue muy lindo :)

    *Besos

    ResponderEliminar
  4. Me encanta el texto..y es que a veces es tan difícil olvidarse del amor que sentiste por alguien y pasar a ser su amigo...siempre hay una parte de ti, por muy pequeña que sea, que le sigue viendo de otra forma..
    Por lo menos hay veces que acaba bien, como en este caso :)
    Gracias por pasarte, compañera de nombre ;) me gusta tu blog!^^

    ResponderEliminar