domingo, 3 de abril de 2011

promesa...


Que una promesa es una promesa y esta se que se cumplirá o al menos eso espero. Espero que la promesa no se quede en eso, en una simple promesa, espero que sea especial y sobre todo que se cumpla de verdad.
Hace una cuantos días me pare a pensar y me dije a mi misma, que en realidad no andamos, solo movemos las piernas al ritmo que nosotros queremos, que nosotros quizás hemos inventado, pero eso no es andar, solo es mover las piernas. Andar, caminar, es caer, levantarse, volver a caer con lo mismo y no tener miedo de hacerlo de nuevo y si el miedo te invade, entender que no te va a ayudar en nada. Que el miedo no te sirve, que las piedras están ahí y que solo andas cayéndote, parece contradictorio, pero no lo es. Aprendes a andar, a dar esos primeros pasos después de qué, de caerte muchas veces, aunque las personas que te rodean siempre te ayudan a que no lo hagas, si en un momento de soledad te encontrabas indefenso y caías nadie podría hacer nada por remediarlo. Lo que la gente no entiende es que hay que dejar que nos caigamos, que nos volvamos a caer hasta que al final consigamos andar. Con la vida es igual, tienes que aprender a andar a base de caídas, con las mismas o con distintas piedras, aunque lo que si puedes tener claro es que nunca una piedra será igual que la otra. Que todas las piedras serán distintas, si no,  sería un poco aburrido, no me gustaría ver las mismas piedras siempre en mi camino, me gusta ver toda la variedad posible que pueda haber en todo el mundo, porque no me gusta caer con la misma piedra, no me gusta la repetición, me gusta caerme por el mismo motivo, pero seguro que la piedra es bien distinta que la otra, que no tendrá nada de parecido, no, no se parecerá ni siquiera en la simplicidad de que ambas son piedras. Caerse no es malo, lo malo es no hacerlo, porque si no lo haces no podrás caminar, no podrás realizar tu camino con plenitud. Al menos yo soy de las que piensan que hace falta caerse para aprender, pero que nunca aprendemos, que nunca aprendemos a dejar de caer, es lo bonito de la vida, tocar el suelo de vez en cuando tampoco está tan mal, no, no está nada mal.
Si la promesa no se cumple, será porque habrá una parte de mi corazón que no seguirá ahí, o mejor dicho, no seguirán allí, puede que sean más de una sola pieza. Si esta promesa no se cumple puede que me haya caído ya y me esté levantado como buenamente pueda. La diferencia es que tengo la certeza de que se cumplirá o al menos eso espero, con esa piedra no me quiero caer y espero no hacerlo, no quisiera perder una parte de mí. Pero una promesa es una promesa y sé que se cumplirá…

6 comentarios:

  1. Las promesas cuando son de verdad, SIEMPRE se cumplen.
    te sigo, un besito!

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  2. si es verdadera y puedes, la cumplirás ^^

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  3. Por supuesto que se cumplirá!^^
    El texto fantástico como siempre, un beso guapa!

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  4. una rana simpática :)
    feliz semana :)

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  5. Hola Lucia,las promesas son solo esperanzas que casi siempre suelen caer en saco roto...sigue soñando.Besitos.

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  6. Las caídas son necesarias en esta vida, solo así aprenderemos a levantarnos.
    Y las promesas tienen siempre que venir de la razón, si se piensan bien pueden cumplirse.

    ¡Besitos!

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