sábado, 12 de febrero de 2011

Recuerdos...

Recuerdas por unos escasos segundos aquel mágico momento que siempre estará en tu cabeza. Suena la canción de aquel momento justo que se quedo clavado en tu cabeza y piensas, ojala pudiera volver allí, seguro que haría otras cosas y disfrutaría otras tantas. Pero no podemos volver atrás así que ya, que más da pensar en lo que hiciste o dejaste de hacer, al fin y al cabo, todo queda en el pasado. Te sirve pensarlo, recordarlo, reírte o llorar por el dulce o agrio recuerdo de aquel momento que te marcó. Ves fotos, recuerdas conversaciones, frases únicas que quedan en el recuerdo, porque son insustituibles, personas que lo son aun menos y… por un dulce y escaso segundo, siempre tan escaso ese segundo, escaso y atemporal, vuelves a aquella dimensión, a aquella calle, aquella casa, aquel piso, vuelves al lugar que marcó el momento para siempre, que lo congeló en tu memoria y te dijo: “ de aquí no me muevo aunque tú quieras” , sientes a la gente, que te roza sin querer, porque realmente había mucha gente, sientes a los de siempre a las personas que te acompañan y que aunque el recuerdo sea determinado, esas personas forman parte de él inconscientemente, por que estuvieron acompañándote mientras esos mágicos instantes se instalaban nuevos y sin estrenar en tu vida, más tarde los recogerías, tal vez diez minutos más tarde, suelo ser muy novelera, así que sí, seguramente aquellos momentos siguieran en mi mente una vez vivido y habrían sido tan mágicos que ni siquiera podría dejar de hablar de ello, llenaría la cabeza a la gente de todo lo que te rodeaba, de todo lo que sentías, de si te dolían los pies o la cabeza, ¿o tenías tanto frio que no te podías mover? Sí, quizás sí que lo tenías, pero el frio se pierde en ese momento en el que no prestas atención a nada, intentas recordar todos los detalles para así no dejar de hablar de ello, pero en algún momento la gente te deja de escuchar, el tema deja de ser interesante para la gente y solo te queda recordarlo tu sola, en la oscuridad de tu cuarto mientras miras al techo, o quizás a la luz de las estrellas a cielo abierto, o a la luz del sol los siguientes días, cuando el recuerdo aun inunda tu mente de forma consistente, pero bueno da igual, ya no importa, estás acostumbrada a ellos, ojalá fuera uno, quizá solo apareciese en tu cabeza una vez al día, pero son tantos… que tu cabeza constantemente está recordando uno de ellos… y es lo mejor, es lo mejor que te puede pasar, que sean más de uno aquellos momentos increíblemente increíbles que inundan tu cabeza por un escaso y breve segundo de tu escaso y breve tiempo…

1 comentario:

  1. puede ser...aunque lo malo es cuando quieres olvidar algo que te ha hecho mucho daño y no puedes. y es cierto ¿para qué vamos a recordar cosas ya pasadas? ni idea, es mejor dejarlas, ya han pasado...pero a veces no se puede

    ResponderEliminar