viernes, 30 de diciembre de 2011

Realidad.



Se sentó en el sofá, frente a la chimenea, mirando a nada en concreto, quizás fueran los colores del fuego que la atraían tremendamente estos días en los que el frio parecía que podía con ella. En el piso superior, alguien comenzó a tocar aquel piano antiguo que llevaba allí desde no sabía cuánto y allí, frente al fuego, sus pies comenzaron a bailar al ritmo de aquella maravillosa música que parecía más que sacada de un piano, sacada de su corazón,  que era justo lo que necesitaba oír.
Se dejó llevar más rápido de lo que nunca pensó, vagando por mundos que alguna vez creyó suyos y que ahora, después de un tiempo contemplando la realidad se da cuenta de que no. De que en sus mundos las heridas se curaban instantes después de que aparecieran y que siempre, tuvieras la edad que tuvieras te daban un caramelo como regalo por ser buena en el dentista. Mundos en los que las cosas eran tan fáciles como cerrar los ojos y soñar y en el que la vida pocas veces provocaba verdaderas heridas en tu corazón, cuerpo o alma.
Ahora, que por fin había abierto sus ojos al mundo, había empezado a contemplarlo todo y, en realidad, aun no estaba acostumbrada a hacerlo de aquella manera, aun estaba acostumbrada a las piruletas del dentista y no a pagarles y que en realidad, cerrar los ojos y soñar, no era tan fácil como parecía, porque en realidad, cerrar los ojos es fácil, pero soñar no. Miró al Mickey estampado en sus calcetines, que la llevaron a tiempos en los que se vio sentada en el mismo sitio contemplando su vida de un modo más fácil sin ser consciente de todo lo que sucedería.
Pero al fin y al cabo la vida es eso, creer en lo fácil y estamparte con las complicaciones, darte cuenta de que las cosas son difíciles y aun así seguir disfrutándolas. Porque sí, la vida es difícil y vivir lo es aún más, pero vivir con el miedo incesante a que algo te pueda ocurrir quizás no valga demasiado la pena. Al fin y al cabo vivir es sobrevivir. 

domingo, 4 de diciembre de 2011

Esperanza.




Se dice que la esperanza nunca se pierde o, que al menos, es lo último que lo hace. Siempre que soñamos o deseamos algo por muy pocas posibilidades que haya de que pase, la esperanza siempre se queda, quizás parezca que está escondida, que la mayoría de las veces no se deja ver y que tú crees que la perdiste, que eso que tanto querías y tan imposible ves a perdido toda la credibilidad y que ya no te queda nada en lo que creer. Pero llega un momento determinado, no se sabe bien cual en el que un día ves como de su escondite asoma la cabeza la esperanza que desechaste hacía un tiempo, aquella que habías pensado que no tenía sentido mantener, pensabas que la habías desechado y en realidad se había escapado y escondido en los más hondo de tu interior, dejándote ajeno a su presencia y es de repente y sin previo aviso cuando aparece, cuando te dice “Hola, estoy aquí, al fin y al cabo nunca me fui, ¿te alegras de que siga aquí?” y si, como no alegrarse ¿Qué sería de nosotros sin la esperanza? ¿Esa que a veces nos hace ver las cosas más bellas de lo que son o al menos con más ganas de luchar por ellas? Es en momentos como esos en los que te llegas a pensar que sería de una vida sin ninguna esperanza, porque siempre, aunque no nos demos cuenta guardamos más de las que pensamos. Y es que hay esperanza de todas formas y colores, para que pienses que de imposibles, hablamos por hablar. 

martes, 15 de noviembre de 2011

Que sí, que no.



-¿No sientes su ausencia?
-Sí.
-¿Y no vas a hacer nada para evitarlo?
-Supongo que no.
-¿Y no crees que deberías?
-¿Y tú no crees que debería dejarlo pasar? He hecho de todo y no he recibido nada a cambio. He luchado día tras día contra su ausencia, para tratar de no tenerla, para tratar de que no se fuera, pero supongo que mis esfuerzos fueron vanos, supongo que no puedo hacer nada más y también supongo que me cansé.
-¿Tú crees?
-Sí… No… No se… siempre digo lo mismo y acabo cambiando de opinión.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Sobrevivir...



-¿Qué voy a hacer sin él?
-Sobrevivir, es lo que la gente suele hacer…
-¿Crees que podré?
-Creo que nadie se muere por nadie… No creo que tú seas la primera. ¿Sabes? en algún momento de nuestra vida perdemos a personas que no queremos perder o incluso no la perdemos y sin quererlo pasamos a tenerla en el cajón de los recuerdos, de los recuerdos del pasado. ¿Por qué no dejas que te pase eso con él? ¿Por qué no lo dejas guardado y bajo un montón de papeles de tu caótico cajón de tu mesilla de noche? Quizás va siendo hora de que pienses que, aunque lo pierdas, vas a ganar mucho más, por qué… ¿sabes? Al igual que nunca se deja de perder tampoco se deja nunca de ganar. La vida te quita y te da y eso no lo va a cambiar nadie. Mira, hagamos una cosa, tú me dejas que te ayude a guardarlo y tú no vuelves a abrir el cajón.
-¿Y si necesito algo que haya dentro?
-Siempre podemos cambiar las cosas de sitio y dejarle a él allí.
-No le gusta la soledad.
-Pero no estará solo, siempre te tendrá a ti, porque tú nunca dejarás de tenerle a él.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Irreconocible...





Es cuando miras bien, cuando realmente prestas atención, es entonces cuando te das cuenta de que nada está igual, de que todo está irreconocible, de que las posibilidades mas remotas están sucediendo y que te sientes ridícula estando en el lugar en el que estás, que todo lo vivido no vale nada, que vale, que sí, que los recuerdos quedan, pero… ¿Quién los utiliza para saber lo que deben hacer? ¿Para saber si están haciendo la mayor estupidez en su vida, algo de lo que se arrepentirá para siempre?
 Realmente sí, me siento ridícula viendo como ante mis ojos ocurren las cosas más inesperadas posibles, aquello de lo que decías, no, eso es imposible, nunca pasaría, pues nada toma, ahí lo tienes, parece que te quiere decir, venga vamos, jodete ahora, que nada es imposible guapa, parece que te quiere echar un pulso y ver quien tiene más fuerza, si las situaciones subreales o tu, y te gana, te gana de un solo movimiento de muñeca. Todo parece irreconocible, tanto que ni siquiera sabes exactamente donde te encuentras y en qué situación, como afrontarla y como plantarle cara para que no te estropee la que tienes que poner a la gente, para que quizás no derramen lagrimas de  tus ojos, ya de por si húmedos de tanto llorar, o para que tu cabeza no explote, harta de tanto pensar. A menudo la gente dice que la vida no es justa, pero en realidad… sí, sí que es justa, en realidad somos nosotros los idiotas, los débiles, los tontos, que no sabemos afrontarla que no sabemos plantarle cara a los problemas y decirles no, tú no puedes conmigo, este pulso te lo gano yo. Que nos hemos enfrentado a ella sin saber cómo nos va a tratar, si de la mejor o de la peor manera, la vidas lo es, si desde luego que lo es, es un pulso bien claro, una batalla que luchar, ganas lo que quieres, puedes lo que quieres, lo que no te quieres perder, de lo que no te quieres rendir, quieres y puedes, todo por lo que luches, pero no por lo que no hagas nada, por lo que no sientas, por lo que no llores, no conseguirás algo que no desees, y tendrás todo lo que te propongas, todo lo que quieras tener, la vida no te va a dar nada por estar sentado esperando a que llegue tu deseo, la vida te ayudara cuando vea que no has podido hacer más, que estas agotada, que no puedes luchar más de lo que has luchado, es entonces cuando te cede la mano y te dice, vamos venga agárrala con fuerza, tira de ella, este pulso ya es tuyo…

sábado, 15 de octubre de 2011

Poca fantasía para tanta realidad...




Le ocurría que a veces, cuando se tumbaba allí, bajo las estrellas, podía sentir el poder de estas.  A veces sentía que incluso le hablaban. Solía tumbarse allí, bajo el cielo estrellado de las noches de invierno, era mucho mejor entonces que en los meses de verano, aunque necesitaba tres mantas de más para esconderse del frio, o también para dejar todos sus miedos bajo ellas. Lo hacía cuando tenía algún problema, cuando sentía que algo iba mal o cuando imaginaba que las cosas podían ir mejor, las estrellas siempre le daban la razón, las estrellas siempre le daban la solución a todos sus problemas y, de vez en cuando, cuando más parecía que lo necesitaba, una estrella fugaz cruzaba la bóveda celeste, como diciéndole que pidiera un deseo, que le sería concedido. Nunca se le había cumplido ninguno, pero seguía creyendo en ellas. Al fin y al cabo, la esperanza es lo último que se pierde y ella no estaba dispuesta a perderla. Esa noche el cielo estaba completamente despejado y las farolas apagadas a causa de un apagón. Eran en esas noches en las que más estrellas se observaban. Se subía a la parte más alta de su casa, con su telescopio, que iba siempre con ella e intentaba buscar constelaciones. Cuando las encontraba, se imaginaba viviendo allí. Las estrellas siempre le parecieron un sitio estupendo para vivir o, al menos para acampar una temporada, pero el camino hasta allí arriba debía ser largo. Pero siempre que podía se imaginaba viviendo allí en la segunda estrella a la derecha y todo recto hacía el amanecer.
Odiaba crecer, no quería hacerlo por nada del mundo, sabía que era algo que no podía controlar, pero pensar que quizás había un País de Nunca Jamás siempre le había parecido fascinante.
Poca fantasía para tanta realidad... 

domingo, 25 de septiembre de 2011

Confianza...


(Una foto de mi estancia en Alemania, en Saarbrücken, 
durante ocho días, llenos de nuevas experiencias)

Se dice que en cuanto a sentimientos, la confianza es el más difícil de regalar o, mejor dicho, de entregar, la confianza nunca se regala. Una vez leí, no sé exactamente dónde, que en cuento a amigos te quedes solo con tres dedos de la mano por que con eso vas a tener suficiente. Son a esas personas a las que realmente puedes entregar tu confianza en total plenitud, personas que te alegran la vida y te la hacen ver de un modo más fácil.
Pero, para entregar confianza tienes que tener una cosa muy clara y es que, es esencial que haya alguien que tenga esa confianza antes que cualquier persona, antes incluso que esas tres que puedes contar con los dedos, alguien que siempre estará junto a ti, en los malos, en los buenos y en cualquier momento en los que te de igual todo o te importe más que nada sobrevivir, te acompañara incluso en las tardes aburridas, cuando estés enferma o feliz o incluso cuando el estrés esté hasta el punto de matarte los nervios. Te acompañará en los momentos de euforia y cuando descargues adrenalina.
TÚ. Si, tú. Porque antes de que cualquiera tenga tu confianza hay algo aun más fundamental y es que tu tengas esa confianza contigo misma. Porque alguien se va, quizás tres dedos se convierten en dos, en uno o incluso en ninguno y luego quizás puedan volver a ser tres, pero normalmente una vez que tienes levantados los tres no se vuelven a bajar. Es fundamental porque, si no confías en ti antes que nadie, ¿Quién podría hacerlo? Creer en ti, confiar en ti, es mirarte al espejo y decir, “Hoy,  tengo ganas de comerme el mundo” pero decirlo todos los días, cada vez que tu reflejo te golpee en el espejo. “QUIERO COMERME EL MUNDO” porque es increíble la sensación de hacerlo.  Confiar en ti significa saber contarte las cosas a ti misma primero y luego a las tres personas que cuentas con los dedos, pero a ti primero. Analizar los pros y los contra tu sola y luego saber la opinión de los demás sin dejar que te influencien demasiado en la tuya, porque es importante las opiniones de los que te importan pero no tanto como la tuya. Que si tienes ganas de hacer algo, ganas de luchar, lucha. Porque perder nunca se acaba perdiendo nada, porque el no de lo que quieres ya lo tienes y debes luchar por el sí, hasta conseguirlo y cuando lo hagas podrás sentir esa sensación de estar en las nubes y no querer bajar, pero ten cuidado, es bueno estar en las nubes, pero ve bajando poco a poco porque la caída puede llegar a ser muy gorda si estás muy alto. Y una de esas caídas te deja tirada, amoratada y llena no solo de rasguños en la cara, en los brazos y las piernas, sino también en el corazón. Pero tenlo muy claro, las tres personas van a estar a tu lado incluso antes de que toques el suelo, con tiritas nuevas y muchas más de reposición, para poder curarte de todo lo que te ocurra. Por el momento, mientras no se produzca caída alguna, aprende a vivir en las nubes cuando sea necesario y aprende a buscar las escaleras que bajen a la realidad para poder utilizarlas cuando te apetezca.

lunes, 5 de septiembre de 2011

La realidad...



Y  tendré que mirar al frente y empezar a entender que la realidad lo hace todo mas difícil, pero no menos maravilloso, entender que habrá gente para todo y para nada en tu vida, y que son la gente de para todo los que realmente valdrán la pena, que esto es un reloj de arena y la arena se agota en cualquier momento, que tenemos que vivir, nos venga como nos venga la vida. Saber lo que quiero y lo que no y arriesgarme por lo que quiero, saber que las personas que valen la pena te querrán como seas, fea,  guapa, gorda, flaca, alta, baja, con o sin cicatriz en el corazón o la cara, aunque seas torpe o lista, con cinco o cuatro dedos, con gafas o sin ellas. Hay que aprovechar las veces que la vida te besa en la boca, y te deja disfrutar de ella de una manera plena y feliz. Saber que siempre hay alguien para todo el mundo, y no tener prisa de que aparezcan, esperar sin cansarse, y poder cansarte de todo, de viajar, de los estudios, de las comidas basura, de las películas en casa sin palomitas a solas, de los juegos de ordenador, de la música de tu lista de reproducciones, aunque nunca las borres, de los te quiero de mentira y de los te quiero de verdad, de los besos con o sin amor, de los abrazos desde dentro y desde fuera, de las canciones de las discotecas, de tu ropa antigua, de los programas de televisión, de los regalos sin reglado, de las risas sin gracias, de los libros pasados, de la misma habitación, del mismo ordenador, del mismo paisaje de tu ventana, de tu propia risa tonta, de lo que calzas y lo que no, de lo que quieres y lo que no importa, de los billetes de autobús, de los de tren, de avión, de barco, de los peajes, de los caminos largos, de los taxis amarillos, de una misma ciudad, de la universidad, de las preguntas que te haces y de las que ojala te hubieras hecho, de la lluvia, de las fiestas, y de la vida en general…                                        

miércoles, 24 de agosto de 2011

Por eso...


No le tenía miedo al amor aunque siempre acabara del mismo modo, odiaba tenerle miedo porque lo veía una gilipollez. Al contrario de eso le gustaba enamorarse continuamente, conocer siempre cosas nuevas, personas que piensan de formas distintas que muchas veces coinciden en cosas y otras veces son tan distintas como la cara y la cruz o el blanco y el negro. Quizás a uno le gustaba viajar siempre por las nubes y planeaba viajes que la hiciera volar muy lejos de aquí, a un sitio muy distinto a este, donde todo era blanco y esponjoso y no hacía falta tener muchas preocupaciones. A otro quizás le gustaba demasiado la realidad y siempre la llevaba por sitios duros que la hacían caerse de vez en cuando, cuando ya estaba harta de caminar y sus pies parecían resistirse a aquel camino de piedras que se le clavaban en los pies de una manera dolorosa.
Por eso aun esperaba a esa excepción que marcara la regla, por eso aun esperaba a aquel que no la llevara continuamente por sitios de color blanco y esponjoso, a aquel que no la llevara por las nubes haciéndola soñar con cosas tangibles a veces, e intangibles en otras tantas ocasiones. Por eso esperaba a aquel que tampoco la llevara por esos sitios llenos de piedras que le destrozaran los pies y los dejara con grandes raspados con los que no podía caminar durante varios días si no disponía de tiritas suficientes de reposición.
Por eso, no lo hacía de una manera desesperada, simplemente esperaba algo que sabía que en algún momento de su vida llegaría. Estaba esperando con paciencia a que llegara ese que la acompañara a los sitios que ella quisiera, que la llevara por las nubes si ella se lo pedía y que le diera una dosis de realidad cuando ella lo pensara necesario. A la persona que al igual que la acompañara a ella las veces necesarias, ella también pudiera acompañarle las veces que le hiciera falta a él, aunque eso significara a veces rechazar un poco de realidad necesarias, por un poco de fantasía necesarias para él. Pero le daba igual, le daría igual acompañarlo si él se lo pedía. Buscaba a alguien que la abrazara en la oscuridad de la noche aunque estuvieran a  25 grados, por encima del umbral del sueño y sus cuerpos se pegaran por el calor. Buscaba a una persona que la entendiera en esos días en los que lloraba sin saber necesariamente porque, sin que hubiera algo que le impulsara a hacerlo, aunque no hubiera un claro motivo que le llevara a ello. Que le dejara libertad cuando sea necesario y que se volcase encima de ella cuando ambos lo necesitasen, porque no aguantaban más sin la compañía del uno sin el otro. Buscaba a alguien que viera películas por las noches abrazado a ella, y que cuando la película terminara pudieran opinar sobre ella y luego ya… bueno luego ya se vería lo que sucedía… Buscaba a alguien que no le llevara una rosa a la puerta de su casa en el día de San Valentín, buscaba a alguien que le llevara una rosa y unos churros de desayuno con el azúcar suficiente que a ella le gustaba, en cualquier día del año, sin ser necesariamente un 14 de febrero, porque cree que para el amor no hace falta un día marcado en el calendario. A quien le ayudara, la escuchara y comprendiera siempre que le hiciera falta. Y bueno, quizás alguna que otra cualidad más, como que la hiciera reír con un chiste malo que no hiciera gracia y que supiera sacarle una gran sonrisa incluso en el peor día del año.
Buscaba a una persona así, porque aunque se diga que una persona así no existe, que sería demasiado perfecta, es mentira. No existe la persona perfecta eso es verdad, todo el mundo somos imperfectos, aunque dentro de la perfección que otra persona puede ver en nosotros.  Sabía que no existía la persona perfecta por eso no la buscaba, pero si buscaba a alguien así, que fuera capaz de hacer todo eso sin vacilar, la buscaba porque sabía que existía, la buscaba por que por muchos fallos que tenga alguien, si realmente es capaz de amar, realmente sabe ser así. Sabe serlo de una manera diferente, cada uno a su manera y a su forma de actuar, pero sabe hacerlo, por eso bueno… Aunque pareciera difícil sabía que lo acabaría encontrando, sabía que sería la persona que la acompañaría, quizás no por siempre pero si durante un tiempo, durara lo que durara…
CVP, vale la pena seguir esperando...

(Escrito un 14 de Julio de 2011)   

miércoles, 17 de agosto de 2011

Aun ahora...



Aun ahora te recuerdo, cuando veo tus fotos y mi mano se mueve irremediablemente hasta tu cara, como si con eso pudiese tocarte de verdad, pero no, el tacto con tu cara es imposible de reemplazar. Aun ahora que otros besos me han curado, te recuerdo aun ahora… Te recuerdo porque tus besos son irremplazables y tu sonrisa imborrable. Porque adoraba todo lo que tenías y lo que no y porque aunque no me dejaste nunca, estaba dispuesta a estar en todo lo que sucediera en tu vida. Porque intenté ser cada acorde de tu guitarra y cada sonido de tu desgastada armónica y parecía que nunca iba a dejar de serlo. Pero la armónica se rompió y cambiaste los acordes de la guitarra. Aun ahora, que el tiempo me cubre, me lleva, que el tiempo parece que quiere dejarlo todo correr, aun hoy te pienso y a veces tengo ganas de llorar, mis lacrimales se llenan de esa sustancia con sabor a sal que se va hacía mi boca y con eso no me hace falta un baño en la playa porque con las lágrimas he sustituido al agua salada del mar que entra por mi boca y mi nariz. 
Vivo pensando que en algún momento determinado, no sé bien cuando y tampoco quiero pensarlo demasiado, aparecerá aquella persona que me haga cambiar de plano todos los muebles que amueblan mi corazón y haga que mi cabeza se replantee un cambio en la forma del sentir. Aquel que piense que valgo por lo que soy y no por lo que quiero llegar a ser. El que piense que, aunque hay miles de personas en el mismo lugar, es capaz de quedarse conmigo a solas en cualquier momento de la situación y sin cambiarnos de habitación. El que crea que el amor está, no solo en una sola persona si no en todos aquellos que te dieron un trozo de corazón y que has guardado en el tuyo hasta hacerlo más grande, hasta el punto de estar a punto de reventar. A aquel que no te diga “mi amor” ni “mi vida” porque no eres nada de nadie, el que te diga “cariño” o simplemente te llame por tu nombre porque le gusta escuchar su pronunciación. El que te regale una rosa cuando quiera y no en el día de San Valentine, porque para celebrar el amor no hace falta una fecha, es más cuestión de sentido común. Aquel que no te haga un desayuno por la mañana, si no el que te despierte con un beso en el cuello o en la parte baja de la oreja o en la punta de la nariz. El que te de la mano siempre, no solo en los malos y los buenos momentos, si no siempre. El que te diga que nunca es tarde para intentarlo y te de ánimos para que creas que la vida te puede tratar mucho mejor de lo que lo hace…
Y quizás, es verdad que nunca pensé que pudieras serlo, ni siquiera me plantee nada de eso por tu parte. Porque aun ahora, quiero que me toques la guitarra y me digas que me regalarás la armónica, aunque esté rota e intentes arreglarla cada día. Porque me gustaría besarte como una de esas veces. Porque mirarte a los ojos se había convertido en costumbre y ahora no me sirven cualquiera. Porque aunque tenga compañía, la tuya era la mejor, aunque haya excepciones. Te echo de menos, quizás, porque has sido la persona que ha sabido tratarme de la forma más especial o porque, quizás, simplemente, tú, seas especial. 

jueves, 11 de agosto de 2011

Recuerdame.


Gandhi dijo: “Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas…” Y alguien en una película lo extendió un poco más y fue capaz de decir algo fascinante: “Todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es muy importante que lo hagas… Porque nadie más lo hará. Como cuando alguien entra en tu vida y una parte de ti dice, no estás mínimamente preparado para esto, pero la otra dice… Hazla tuya para siempre”
Me emocioné tanto con esta frase cuando la escuché, que pensé que tendría que tener un significado de verdad intrínseco en las palabras para que lo hiciera. Ahora me doy cuenta de que no tiene un significado intrínseco, al contrario, se deja ver con claridad, uno de esos significados que hace que te replantees la vida, que la pienses más detenidamente y que quizás te des cuentas de las chorradas y de las cosas verdaderamente importantes.  Porque sí, todo lo que hagas en la vida será insignificante, pero es necesario, importante, imprescindible, que lo hagas, únicamente por ser la única persona capaz de hacerlo. Hay veces que vamos a tener miedo, que quizás el cuerpo nos dice que no estamos preparados para algo, aunque tu alma se empeñe en decir que sí, y tu luchas contra no sabes que, porque no sabes si quieres estar preparado o no y sientes que el miedo te está poniendo a prueba. Sin embargo, es mentira, el miedo paraliza, nos aterra, es necesario tenerlo, pero nos impide a veces cosas que podrían cambiarlo todo. Por eso, aunque una parte te diga que no hagas nada y te quedes parado, esperando alguna clase de milagro y la otra te diga que lo hagas, que no pierdas la oportunidad o que si no hay oportunidad, la busques, porque nunca es tarde. Si hay una mínima pero imprescindible parte de ti que te dice, hazlo, entonces hazlo, porque es esa parte por muy pequeña que sea la que te da fuerzas y la que está diciéndote lo correcto de una manera muy persuasiva. Hazlo y no pierdas el tiempo, si ganas, ganaste. Si pierdes… bueno, nunca se pierde del todo…

martes, 9 de agosto de 2011

¿Qué hacer?



Qué hacer para, de una manera rápida y sencilla, quitarte del hueco de mi cerebro y de mi corazón en el que te has empeñado en parar a descansar, por que espero que no decidas mudarte allí. Qué hacer para olvidarte si ya he hecho de todo y nada ha funcionado  aun. Cualquier cosa que leo parece que te saca un poco a colación por rincones que ni yo misma creí posible, pero siempre estás en algún lugar de cualquier sitio que aun no he sabido cual es y no sé si quiero saberlo. Quizás ese lugar del que a veces sales cuando no debes me asuste más de lo que pensaba por el simple hecho de no haber sido ocupado por nadie, excepto por ti en estos instantes.
Haga lo que haga y piense lo que piense, nos veo tumbados, en cualquier lugar de los que estuvimos y las ganas de cogerte por la nuca, arrastrarte hacía mí y darte uno de esos besos desatados, parece que se apoderan de mi. Y esa es la cuestión, que aunque el deseo de tus labios en los míos suele apoderarme y hacerme morderme el labio, no tengo ni tu nuca, ni tu pelo, ni tu rostro, ni tus labios y sin eso, no puedo tener beso. Resulta cómico imaginar que hace una semana, quizás una semana y media, no llevo bien la cuenta, estábamos los dos juntos, tirados en algún lugar mientras nos mirábamos a los ojos y parecíamos sumergirnos en ellos, aunque ahora veo bien que no. Lo que más me jode es que no lo vi antes en tu mirada. Pienso en tus besos y mi boca sufre sequia y siempre se ha dicho que no es buena mantenerla seca, porque la deshidratación puede pasar a todo el cuerpo y ya la estoy empezando a notar. Lo peor es que me voy a tener que aguantar porque se que no te volveré a besar, que tus labios que tanto me gustaban no volverán a estar en los míos, aunque ya me hubiera acostumbrado a su sabor, a su tacto. Me duele pensarte y casi siempre te evito pero de una manera inconsciente que aun no entiendo del todo, llegas de nuevo a mi mente, yo quiero olvidarte y apartarte pero mi subconsciente lucha tanto que ya no se por donde tirar. Porque si le hago caso estoy perdida y si no lo hago, de todas formas no pararás nunca de llegar de nuevo y de sorpresa.
Apareciste como clavo y ahora parece que va a tener que aparecer otro para sacarte a ti. Creí que solo me ayudarías a sacar al anterior, pero te has esforzado tanto que ahora te has clavado tu, solito y sin ayuda, ni siquiera con un martillo que te empujara, tu solo has decidido clavarte en mi. Y ahora espero, asustada no, aterrada tampoco, quizás si un poco esperanzada, a un nuevo clavo que consiga sacarte del sitio en el que estás y que consiga hacerlo sin clavarse él, como lo has hecho tú. Yo no pedí nada de esto, ni siquiera te pedí a ti y de repente apareciste como alguien dispuesto a hacer que esta estúpida ilusa pasara pagina de una vez por todas. Después de un tiempo de guerra implantaste la paz en mi cerebro y ahora eres tú de nuevo el que has desatado una vez más la guerra que parecía haber terminado del todo. Perecía simple, dije que no iba a llorar y no lo he hecho, tampoco me gustaría. Pero no ha sido fácil, ni lo está siendo y eso lo acepto, olvidarte. No lo está siendo aunque parezca que un clavo está dispuesto a ayudarme y alejarme de ti. Pero sigues allí clavado en aquel lugar que no sé donde está y yo ya no se qué hacer, porque te has escondido tanto, que ni siquiera yo, que debería de conocer  mi cuerpo y mi alma mejor que tu,  se encontrarte. No se adonde habrás ido a parar, pero desde luego no te has dejado a la vista y no sé si eso es irresistiblemente tentador o increíblemente molesto. Pero ¿sabes? No está siendo nada fácil, pero me estoy esforzando por encontrarte, espero que aparezcas pronto, tengo ganas de echarte de aquí, por muy mal que suene. Mejor vete de aquí, este al parecer no es tu lugar…

jueves, 28 de julio de 2011

Fruta prohibida...


Déjame decirte algo y por favor no me interrumpas. Quiero que sepas lo que pasa lo que realmente pienso que sucede.  Sucede que a veces, como dice el maestro Ismael Serrano, la vida mata y el amor te echa silicona en los cerrojos de tu casa o te abre un expediente de regulación y te expulsa del edén hacia tierras extrañas. Porque sí, porque a veces ocurre eso, sin saber bien del todo por qué. Tú has tratado de que no pasara en un intento de que a ti no te expulsaran del edén, porque para ti, la manzana prohibida es el amor y aunque no estabas ni siquiera tocándola, te estabas sintiendo atraído por la tentación de morderla. Pero eso ya te había pasado, tal vez deberías de confiar un poco más en ti mismo ¿no crees? Porque sí, ya te ha pasado más veces, eso de estar mirando hacia el árbol, sintiendo la tentación en todo tu cuerpo y con una fuerza de voluntad, mayor de la que aparentas, te das la vuelta y te escondes en el rincón más alejado de aquella humilde tentación que provocaría tu inmediata expulsión.
Y es lo peor de todo, que tu manzana sea el amor, porque ser escéptico es una pena y un riesgo que pocos se atreven a asumir, porque aunque haya muchos así, todos acaban terminando con ese maldito “no creo” por el que siempre os dejáis llevar. Tu eres una de estas personas que en el momento en el que empiezan a sentir algo tan absurdo como un latido del corazón más rápido de los normal al pensar en alguien, se asustan y corren, como nunca y lo dejan todo, aunque sea la mayor gilipollez que hagan, lo dejan todo y salen corriendo, como si no hubiera nada mejor que hacer que aquello, porque si no, tu vida no va a ser ni lo mismo, ni tan fácil, ni tan tuya como hasta ese momento y no quieres que acabe.
 A ver, te voy a decir una cosa, es un simple consejo y como siempre le digo a todo el mundo, si quieres lo dejas y si decides tomarlo y usarlo estaré encantada de ello. Creo que ya lo he dicho muchas veces eso de “déjate llevar”, pero aunque lo haya dicho, prefiero repetirlo y que me escuches a que mi voz se quede ahogada por tus gritos, que ahora mismo tapan cualquier otro sonido, pero te estoy haciendo gritar más bajo, mi cabeza estaba a punto de reventar con todo ese ruido y ahora creo que mi voz se va a escuchar mucho mejor. Déjame decirte de la mejor manera posible que tu idiotez no está teniendo límites, porque tener miedo de algo que aparentemente mueve el mundo es tan ridículo como que se confundan con tu nombre. Porque sí, todos tenemos algún miedo y eso es inevitable, pero miedo a una de las mejores cosas que te pueden suceder quizás sea un poco más que contradictorio. ¿No puede ser que nunca lo hayas sentido y que tengas miedo del modo en el que te cambie la vida de un día para el otro? Pues sí, quizás sea eso, y sigo diciendo y pensando lo mismo sobre tu idiotez. Déjame decirte lo que te quería decir y es que, no tengas miedo de sentir nada, porque en algún momento caerás a la tentación, la manzana está ahí de todos modos ¿sabes? Y en algún momento la vas a morder. Mientras tanto, tratas de reemplazar lo que necesitas con personas por las que realmente no sientes nada y es una verdadera lástima. Busca a alguien y no te lo digo a la ligera, ni te lo digo pensando en alguien como tú o como yo, que haga que valga la pena que cojas la manzana, la mires, la limpies y te la lleves a la boca sintiendo el dulce sabor de tu boca, mientras se realiza tu inmediata expulsión de aquel que era tu jardín del edén...

lunes, 25 de julio de 2011

Disfruta...


Y de pronto, como si nada y como si todo, llega la vida y te sorprende. No lo hace de la mejor manera, sino que al contrario, busca la más difícil. Te pone un iceberg por delante, una piedra más grande que tu propio universo, tapándolo todo, como si con ello quisiera bloquearte el mundo de tu alrededor y no dejarte asomarte para ver qué pasa en el. Pero hay alguien que te dice: “quita la piedra, lucha con ella y quítala del medio aunque tengas que ir partiéndola poco a poco, picándola hasta que no pueda más y se caiga dejando esparcidos a tu alrededor trozos de tu propia victoria”. Y después de ver la piedra esparcida, de que tu victoria te sonría, coges un trozo de ella y te la guardas como un tesoro que nunca tienes que dejar escapar. Porque siempre te arrepentirás de algo, porque lo has hecho o porque lo has dejado de hacer, pero siempre tienes que saber que tu decisión era la acertada.
 
Le daba demasiado vueltas a la cabeza, siempre he sido de las que con algo se paran a reflexionarlo hasta que le encuentra el sentido a todo y cada una de las cosas que sucedieron o que van a suceder sin ni siquiera saber lo que viene a continuación, siempre he sido de esas que en un momento se planeaba la vida hasta el más mínimo detalle. Pero hubo algo, hay alguien que me dijo y me sigue diciendo: “no lo pienses tanto y si quieres hacerlo, hazlo. Porque la vida no está para perder el tiempo pensando las consecuencias o las repercusiones que va a tener después, porque no está para pasar el tiempo esperando a que tú te decidas con algo. Por eso, aunque suene muy descabellado, vive cada segundo y haz lo que tu cuerpo, tu alma, tu corazón y tú misma quieras. Va a haber veces en las que solo mande tu cuerpo y puede ser en las que más te arrepientas, sin embargo no tienes por qué hacerlo, arrepentirse no te va a arreglar nada. Las demás cosas, las que hagas con el corazón, con el alma, con la cabeza y el cuerpo serán aquellas que por mucho que creas que no deberían haber sucedido, te sientes feliz de que fuera de esa manera, porque te hicieron sentir bien contigo misma y con todos los demás…” No lo dijo de esa manera, pero sé que resumiendo y con más detalles quiso decir eso.

Ha sido uno de los mejores consejos que me han dado y por eso hoy me atrevo a utilizarlo. Me atrevo a transmitirlo y a usarlo yo misma. Porque sí, la vida es corta y esto creo que ya lo he dicho, parece muy larga, parece que requiere mucho tiempo, pero en realidad no requiere ni la mitad  de lo que nos pensamos. La vida tan solo necesita de cada persona, una pizca de fuerza, de voluntad, de decisión, confianza, esperanza, amor propio y amor por los demás, pasión y tal vez un poco de compasión. A la vida al igual que a todos, hay que alimentarlas con esas pizcas de esas pequeñas cosas necesarias para que te lleve por el camino que tu y solo tú has sido capaz de construir hasta el momento, porque aun estás agachado intentando trazar la senda de tu camino a cada paso que das y sorprendentemente lo haces con los mejores resultados, con un sobresaliente de media, con una matrícula de honor, por el simple hecho de que solo mandas tu y aunque el camino sea desastroso y acabe en tragedia, era tu destino. Has estado trazando un camino ya escrito pero tapado, para que trabajaras en él hasta el último momento.

Quería decir esto porque creo que es un buen momento por el simple hecho de que me apetecía hacerlo. Porque siguiendo las instrucciones ¿para qué voy a esperar? La vida no se me va a pudrir entre los dedos y he decidido alimentarla con todo lo que necesita, con todas las pizcas de aquellas cosas que son necesarias para que no muera de hambre. Porque vida, lo que es vida, solo hay una, y hay que, además de aceptarla como viene, compinchada con el destino como siempre, darle a veces algún caramelo que otro para que se endulce y limpiarla cuando deje piedras por todos lados y creo que eso no puede hacerlo sola, por eso he decidido ir a su paso, al que ella marque para ir acompasando mi ritmo al suyo. Prefiero que la vida no se pudra y que al contrario de eso muestre en su semblante todo lo que le estoy dando. Más de una pizca de fuerza y voluntad, mucho amor, amistad, más confianza en mí misma y en los demás que la que esperaba, mucha, muchísima esperanza para que nunca se agote y un amor propio que va creciendo cada vez más, porque es necesario tenerlo, compasión por todos los que la necesitan y me la transmiten y tal vez… pero solo tal vez… más pasión de la esperada. En resumen, creo que está bastante bien alimentada. ¿Y ustedes? ¿De que la estáis alimentando?
MMP sabes de sobra que eres tú la persona que me dijo
que viviera al máximo cada momento porque tú estabas haciendo lo mismo
y como te iba bastante bien, decidiste pasarme el consejo.
Gracias una vez más y no solo por esa,
si no por todas las pasadas y por las demás que vendrán.

lunes, 18 de julio de 2011

Hipocresía...


De nuevo me siento forzada a explicar algo. Puede que no todos opinemos lo mismo, pero hoy me he visto de nuevo en la obligación de consultar una palabra en el diccionario de la Real Academia Española y compararla con mi propia opinión.

La RAE describe la palabra hipocresía como: Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.

Y  yo me siento en la obligación de contraatacar aunque esta vez quizás con menos fuerza, porque aunque en la mayoría de las veces las opiniones sobre las palabras -que aparecen en estos grandes tomos, que todos podemos encontrar en los colegios, bibliotecas, alguna que otra casa y muchos más sitios y en los que todos nos hemos dispuesto a buscar alguna palabra que otra entre sus páginas-, son totalmente contradictorias a las definiciones que cada uno tiene. Pero hay excepciones en las que parece que tu opinión y la definición están dispuestas a participar la una con la otra, es solo, que mi opinión es mucho más extensa que la escueta explicación que dan para esta gran palabra que es la hipocresía.

Todos, en algún momento que otro de la vida nos volvemos hipócritas. La diferencia es que hay gente que lo son desde que nacieron, y crecieron y lo enseñaron a ser de esa singular manera y hay otras personas, entre las que tengo el honor de encontrarme, que solo lo son en ocasiones puntuales y quizás resaltables. Porque sí, todos nos volvemos un poco hipócritas en función de la situación o de los sentimientos que llevemos dentro. Haber, pongamos un ejemplo claro, sentimos algo, un sentimiento que parecemos incapaces de nombrar delante de la persona que te lleva a sentirlo o delante de alguna otra persona que te está incitando a que le cuentes parte de lo que tu corazón parece no querer soltar. Nosotros, influenciados por nuestra conciencia, en lugar de decir, no se… “Te quiero”, “te odio”, “no te necesito”, “te necesito demasiado” o más cosas como “Eres mi mejor amiga/o” “Nunca te dejare sola/o”. En lugar de soltar eso, de expresar nuestros verdaderos sentimientos, tendemos a ocultarlos. No sé porque se da esa… ¿cómo decirlo?, ¿obligación? No, desde luego no es una obligación albergarlos y no dejarlos salir… Decisión, esa es la palabra que buscaba.  Tomamos cuando queremos y como nos place la decisión de decir, esto no sale de aquí, lo voy a dejar allí dentro, donde guardo los demás sentimientos y los voy a amontonar, al igual que tengo a los demás. Es entonces cuando en lugar de decir lo que realmente queremos decir, lo que realmente nuestro corazón tiene la necesidad de expresar, cuando mentimos y decimos otra cosa completamente distinta o decimos completamente lo contrario, convirtiéndonos en unos auténticos hipócritas.

Los hipócritas de cuna, los que nacen siéndolos, ya sea por una razón o por otra, crecen mintiendo, ocultándose tras una careta, diciendo cosas que realmente no saben hacer con cualidades que quizás ni siquiera existen y ocultando su realidad, lo que realmente son y se dejan engañar por alguien mucho peor que las personas que la rodean, esas personas lo peor que tienen, es que suelen engañarse ellas mismas, sin darse ni siquiera cuenta. Se creen tanto la irrealidad de lo que son, las cualidades y sentimientos fingidos que usan para cautivar de una manera totalmente irracional a todo aquel que los rodea que acaban creyendo que son aquello que no son en realidad y caen en picado a una espiral sin salida de mentiras y falsedades.
Me dan pena estas últimas clases de personas, porque no saber realmente quien eres debe ser una de las peores cosas que te pueden poner delante, igual que algún día dije sobre la palabra madurar. ¿Y en qué consiste si no la madurez? ¿No consiste en saber encontrarse, conocerse, perdonarse y saber quererse a uno mismo, perdonar todas las cosas que hicimos mal en su día y de lo que, aunque nos arrepintamos, solo podemos aspirar al perdón de uno mismo? La diferencia, es que, aunque en tu madurez aprendas a hacer todas esas cosas, encontrarte a ti mismo, aprender a decir quién eres y no tener vergüenza de ello, las personas hipócritas de cuna no lo aprenden. Parece que la palabra madurez se queda un poco lejos de sus expectativas y se la pasan por alto en el momento más ideal, dejando de lado, saber quiénes son y que saben hacer o no, lo que pueden decir de ellos y lo que pueden decir de los demás. Se siguen engañando se una manera tan brillante, que a veces somos tan gilipollas que incluso creemos sus mentiras. Lo hacen de una manera tan brillante y espectacular, que a veces no conocemos a la verdadera personalidad de la persona, si no a esta, disfrazada de lo que ella misma quiere ser, pero no es…

lunes, 11 de julio de 2011

Imprevisibilidad...



Imprevisibilidad, ¿Qué es la imprevisibilidad?
La real academia española de la lengua no tiene un significado estricto, define la palabra imprevisibilidad como: cualidad de imprevisible. A imprevisible lo define como: que no se puede prever. Y a esta última como: ver con anticipación. Por lo que la imprevisibilidad es la cualidad de que no poder ver con anticipación los hechos que vendrán después.
No saber lo que va a pasar, a veces nos asusta, nos aterra, nos oprime, o nos da miedo, aunque, en realidad, nos debería de atraer. Siempre se ha dicho, que lo fácil aburre y lo difícil atrae y esa frase es tan cierta como mi nombre. Si supiéramos lo que nos va a pasar en cada día y cada momento nos aburriría vivir e intentaríamos por todos los medios cambiar los momentos que tenemos escritos, sabemos que va a pasar y no nos gustan. Y disfrutaríamos poco los que deberíamos disfrutar al máximo, porque bueno… Ya sabes lo que viene ahora.
Por eso es mejor que la vida nos tenga deparado un destino a cada uno completamente distinto y que además los mantenga guardados como un tesoro que no debe nunca dejar escapar. Por eso, porque nos lo pone difícil y por que además pone quinientos mil millones de piedras a lo largo de nuestro camino para que nos caigamos, por eso y porque no sabemos nunca donde están las piedras, es imprevisible. Me gusta la imprevisibilidad porque me hace comparar la vida con una película, libro u obra de intriga en la que siempre te quedas con las ganas de saber que pasará a continuación. La vida nos hace un poco la misma jugada que esas películas, pero aun peor.  Por eso, porque no sabemos lo que va a pasar, solo por ese motivo, deberíamos de saber, que eso de vivir cada momento como si fuera el último, no es broma. Disfruta como pez en el agua en todos los momentos que la vida te cede y aprende a pasar los malos con la mejor cara posible, desechando lágrimas siempre que sea necesario, esos que te enseñan que en la vida nada es color de rosa, aunque a veces haya que dejarse llevar y pensar que si es así en algún momento determinado.  Es bueno saber que a veces la vida te va a ayudar y otras en las que no te va a tender ni un dedo de la mano. La ayuda está para momentos puntuales en los que debes conseguir algo que de verdad la imprevisibilidad te lo ha marcado y no puedes, cuando la vida te ve en esas circunstancias, siempre te echa una manita, para que puedas ayudarte con ella a conseguir lo que tienes marcado en ese gran destino. Otras veces no te ayudará porque bueno, quizás estás haciendo algo que no tienes marcado y tú estás luchando por conseguir algo que no vas a tener, es ahí donde hace lo contrario, hace que le sueltes de la mano y te rindas de la mejor forma posible.
Siempre me ha gustado la imprevisibilidad de las cosas más cotidianas. Cosas cotidianas que haces todos los días y la rutina parece que te aplasta. Pero incluso en las rutinas más asquerosas y malolientes ocurren cosas que nos pueden sacar de ella y por unos momentos hacernos sentir de una manera distinta.
Últimamente he aprendido a ver que la vida no es más que una serie de sucesos que deben ocurrir para que lleguemos al sitio en el que estamos. Por eso, cuando escuché hace bastante poco una frase en una de esas canciones que te influyen de alguna manera u otra, sonreí de manera tonta, al pensar que en todo tiene razón, porque la vida pasa sin que tú lo quieras, nadie te ha impulsado a vivirla y sin embargo lo estás haciendo…
“La vida me parece una fiesta a la que nadie se ha molestado en invitarme…”
Últimamente, Ismael Serrano.

jueves, 30 de junio de 2011

Traicioneros...

No sabía por qué corría, ni hacía donde lo hacía y tampoco quería saberlo, temía que el lugar al que quería llevarla su subconsciente de una manera tan atronadora, como si la presión no aguantara más en su cuerpo, fuera un lugar que hubiera quedado prohibido para ella. Pero a veces hasta los lugares más prohibidos nos llevan hacía ellos como si fuéramos imanes con una fuerza incontrolable.
Se quedó en silencio cuando de nuevo se vio allí, en aquel lugar, en el mismo lugar en el que estuvieron, no la primera, pero si la segunda vez que irremediablemente quedaron para estar juntos. Se sentó en el césped y se abrazó las piernas a ella misma, recordando cada mísero detalle que los rodeo. Intentando recordar cada trozo de césped cortado que estaba a su alrededor y todas las hojas secas, a causa de la inminente calor, que él había introducido en el bolsillo derecho de su pantalón corto vaquero que desde la mañana había llevado puesto. Recordó el poco resto de saliva que él había dejado en su camisa cuando, divertido, había acercado su boca a su barriga y había hecho sonar uno de esos pedos con la misma boca que más tarde la besaría. Recordó también el pequeño agujero de su vieja camiseta desgastada, que ella le señaló. Recordó sus propios dedos entrelazados en su pelo, largo,  que días más tarde se cortaría, aunque a ella le gustaban así. Le gustaba sentirlos entre sus dedos y amasarlos de la forma que solo ella quería para que de alguna manera solo perteneciera a sus manos y no a las de nadie más. Recordó entonces todos los demás rasgos de su cara. Su nariz, esa nariz que también se había llevado algún beso que otro. Su boca, bueno, eso prefirió no recordarlo, pensar que nunca más la besaría le causaba una extraña y desagradable presión en la parte central de su pecho y una asfixia que no la dejaba respirar bien. Sus mejillas, rojas, sus ojos castaños a la sombra, verdes al sol que tanto había mirado a los ojos de ella. Se acordó entonces de las miradas a los ojos, como si solo con eso entendieran lo que se querían decir, solo que en realidad no lo hacían, pero a ella le encantaba mirarle a los ojos, en realidad le encantaba hacerlo mientras miraba también a su boca, a sus labios carnosos, a los que quería besar siempre de una manera frenética.
Irremediablemente le vino a la cabeza todo lo demás que habían pasado juntos, aunque no hubieran sido muchos momentos, mejor que no lo hubieran sido, más tarde hubiera sido más difícil, más insoportable. Pensó en la playa, en la arena, en el baño, en sus manos por su espalda, por su pelo, que al parecer tanto le gustaba. Recordó sus propias manos en su ojo, mientras se lo acariciaba porque algún grano de cualquier cosa se había introducido allí y parecía que no quería salir. Y mientras, él tocaba su espalda con una mano, su pelo con la otra y los dos parecían estar en una especie de duermevela de la que no podrían levantar.
 Recordó sus besos en medio del bullicio, mientras la música sonaba a todo volumen a su alrededor. Pudo recordar lo que sintió cuando la atrajo hacía el, pegándola a su cuerpo y abrazándola por la parte baja de su espalda, con su cabeza en el hueco de su cuello, al igual que ella hacía. Luego prefirió no recordar más, creía que ya había sido suficiente, que ya había tenido su ración por aquel día. Aquel día que la nostalgia que no debería de sentir la había embargado y parecía no querer marcharse. Pero después de aquello, de despertar de su pequeña ensoñación, llena de recuerdos, se vio de nuevo abrazada a sus piernas y solo entonces pudo sentir las lagrimas que corrían por sus mejillas, en un intento por escapar de sus ojos y quedar lo más lejos posible de allí. Rápida, se limpió aquellas extrañas lágrimas, que nunca debería haber soltado, con la camiseta que llevaba y se dispuso a marcharse.
Hay una frase de una película que le recordó bastante lo que acababa de hacer, eso de que los recuerdos llegaran de golpe y sin avisar.
“Cuando una historia termina el dolor, normalmente, es proporcional a la belleza del amor vivido. Y entonces, llegan puntuales a traición, los recuerdos”


lunes, 27 de junio de 2011

Para una adicta más...


Creyó que sería sencillo y ahora se da cuenta de que no, de que no es ni la mitad de sencillo de lo que pensaba. Empezó con un simple baile, luego con unos cuantos besos de más y sonrisas picaras en el primer día del año.
Creía que todo iba a ser fácil, pero más tarde, demasiado diría yo, se dio cuenta de que la gilipollez se apoderaba a momentos de ella, pero no hacía nada por remediarlo, dejaba que siguiera allí, aunque la molestara no hacía nada por quitársela de encima. Nunca quiso reconocer su debilidad ante una cara bonita, unos ojos y unos pelos claros y unas sonrisas de más. Nunca quiso reconocerlo porque pensaba que no lo era, pensaba que la debilidad no formaba parte de ella, que siempre había sido fuerte y había soportado lo pasado con toda la compostura posible. Se creía fuerte después de pasar por más amores por los que pasó desapercibida incluso después de varios años de espera.
Cuando él se puso por delante, su corazón no pudo aguantar la presión. Él apareció en su vida al igual que un rayo de luz, aunque luego se convirtiera en un rayo de tormenta. Cuando él apareció no creyó que llegara tan lejos, pero claro, siempre se ha dicho, no se sabe nada en cuanto al futuro y a medida que pasaba el tiempo, su alma, su cuerpo y sobre todo su corazón quisieron pedir más. Ese corazón que aunque a veces no se reconozca es bastante enamoradizo y posesivo a su vez, una mezcla no demasiado buena para combinar, pero es así y por eso es ella y por eso es especial.
Su corazón, necesitado de amor y de comprensión no aguantó más de un mes sin sentir nada. No lo hizo porque ella quisiera, el gran músculo que controla su cuerpo lo hizo por el solo, sin pedirle su permiso, actuó por cuenta propia y ahora ve las consecuencias que le trajo, nada buenas con respectos a la realidad, increíbles en cuanto a los sueños en una calurosa tarde de verano mientras descansa con la cabeza sobre su almohada, un poco mojada con unas lágrimas de más. No pensaba que fuera fácil, pero tampoco pensó que fuera a resultar tan difícil. Pensó que sería simple retenerlo  entre sus brazos, hacer que se durmiera allí y, mientras, ella podría mirarle a la par que enredaba sus dedos por el pelo de él.
Le daba igual sus pelos en la barba y su gran sentido de la libertad, había querido hacerlo así y ahora, aunque lo intentara, no sabía qué hacer para seguir sin su compañía. Por eso aunque debiera hacerlo nunca ponía final.  Nunca lo hacía y sigue sin hacerlo, aunque sea la parte más necesaria, aunque se muerda la lengua, el labio y rechine los dientes, prefiere hacerlo, a acabar con aquella guerra de pensamientos y dar a su mente y su alma un poco más de paz para respirar, de paz para ser feliz. No lo hace aunque sabe a pies juntillas que sus ojos necesitan un poco de sequia, últimamente están siempre mojados y no los deja descansar.
Pero tengo la esperanza de que algún día acabará, la tengo, porque si no será su final y no quiero que lo sea. Tengo la esperanza porque creo que es bastante más inteligente para pensar en todas las posibilidades a alcanzar y todas las posibilidades a perder.
Siempre ha sido inteligente, sabrá parar, a menos que se haya convertido en adicción, en ese caso, habrá que desintoxicarla…

viernes, 24 de junio de 2011

¡Vive!


Se quedó patidifusa, desde luego aquellas palabras no le habían gustado, pero se dio cuenta de que al parecer tampoco le importaban demasiado. Es verdad que a nadie le gustaría escucharlas de boca de otra persona, pero las cosas fueron así y no dejó que su corazón se debilitara.
Después de varias semanas de diversión, de retos, de charlas, miradas, encuentros y demás, parecía que todo se desvanecía, aunque no sabía del todo si era así. Desde luego su vida no se estaba desmoronando como en otras ocasiones había ocurrido, su vida ahora estaba completamente intacta, no sabía si más tarde, su alma empezaría a notar los efectos, aunque luego se daría cuenta de que no. Su alma horas después estaba tan intacta como en aquel momento, como si no hubiera sufrido ningún arañazo, bueno, quizás un ligero rasguño, pero nada más.
De pronto le vino a la cabeza una conversación que tan solo un día antes había mantenido con su amiga, una conversación que a diferencia de los temas de los que siempre solían hablar, era bastante interesante y entretenida. Hablaron de las expectativas, de que nunca está bien hacérselas, porque luego se desmoronan en dos segundos y es entonces cuando tu alma, tu cuerpo y tu corazón notan la gran sacudida. Ella no se había hecho demasiadas expectativas con respecto al tema, tampoco le gustaba pensarlo demasiado, pensar en cosas que podrían suceder en un futuro era un error tan monumental como tratar de hacer caso a tu cabeza y no a tu corazón. La expectativas solo sirven para algo que sabes que no ocurrirá y aun así nunca está bien hacérselas.
Con respecto a las expectativas siempre  se suele tirar por alto y cuando ante los ojos hay un viaje inminente, una relación viento en popa, un largo verano, un largo invierno, una gran fiesta, una noche en casa con una amiga, una película, un video, una canción y todas las cosas que puedas imaginar, siempre se piensa en todo lo mejor que tendrá y en todo lo bueno que será, te haces tantas buenas expectativas y tantas buenas ilusiones, ilusas, que tus expectativas superan a la realidad y cuando piensas en la gran comparación entre ellas , ves que eso que imaginaste perfecto no lo es, y que además, no solo no es perfecto si no que no es como lo imaginabas.
Por eso ella no había hecho expectativas sobre el futuro, se había limitado a hacerlas sobre el presente, sobre lo que estaba haciendo en ese instante y pensaba, esto está bien, es lo mejor, es increíble, impresionante, demasiado genial, alucinante y todas las expresiones que se puedan usar. Pero aunque muchas veces había usado eso del, esto es peor de lo que imaginaba, o quizás, esto es mejor de lo que imaginaba, ahora se había dado cuenta de que hacerlo, de que usar esas dos expresiones de poner las expectativas por encima de la realidad o viceversa era una idea bastante equivocada y no le gustaba cometer errores. No le gustaba cometerlos aunque a veces era inevitable, no puedes dejar de hacerlos, sin ellos, la vida no tendría del todo sentido y no le enseñaría lo establecido en la lección que ella y solo ella, tenía el deber de estudiar en aquel mágico día en el que te enseñan algo de lo que no tenías ni idea. Y así se veía día tras día, aprendiendo algo nuevo que no sabía que podía existir.
Por eso, cuando escucho aquellas palabras, no se sorprendió, ni le molestó demasiado. Había cosas más importantes, sucesos que en aquel entonces estarían movilizando a una parte de la humanidad. En otros lugares habría asesinatos, robos, violaciones, crímenes, torturas, funerales, entierros, camas de hospitales llenas, goteros con distintas sustancias que gota a gota se suministra al cuerpo de una persona en diferentes estados, alguien que ve la luz por última vez, alguien que desaparece, algún que otro accidente de tráfico que se lleva una o varias vidas, despedidas, descarrilamientos de trenes, paros cardiacos, inundaciones, guerras, tormentas, volcanes en erupción, terremotos, incluso quizás algún tsunami… Aunque claro, al igual que habría cosas malas, también las habría buenas, habría niños viendo la luz de este nuevo mundo por primera vez, abandonando la tranquilidad y comodidad del útero materno, habría bodas, celebraciones, felicitaciones, bienvenidas, juegos en el parque de al lado de casa, habría amor, besos, abrazos, canciones, miedo, porque es algo bueno, aunque no lo creamos, el miedo nos hace mas humanos, habría bailes, sonrisas, risas, cariño, comodidad, seguridad, paz en alguna que otra ocasión, valientes y cobardes, amistades y algunas que otra enemistad, y aunque creamos que las enemistades no son buenas, te enseñan que no todo es lo mejor del mundo, habría inauguraciones, deseos que se cumplen, otros que aun se quedaran en la caja donde se guardan todos… Habría tantas, tantas cosas, que aquellas palabras cobraron tan poco importancia, más bien ninguna que ni se molesto en nada más, escuchó lo que querían decirle y simplemente dejó pasar aquello.
Creyó que se encontraría peor, que quizás no lo soportaría, pero al parecer, ni sentía tanto o es que no era de gran trascendencia. Lo que si tenía claro era una cosa, las expectativas serían, no algo vetado, pero si algo que intentaría esquivar. Es más, no tenía claro nada, no sabía lo que haría con su futuro y tampoco quería averiguarlo, dejaría que el tiempo actuara por su cuenta, era mejor que él lo hiciera por ella…

sábado, 18 de junio de 2011

Ma petite Amélie...


De pronto, al igual que la chica de la película, escucha aquellas palabras que aquel viejo  y sabio hombre con los huesos de cristal dice a través de la pantalla de aquel viejo y gastado televisor:
"Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si usted deja pasar esta oportunidad, con el tiempo su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. ¿A qué espera? Ande, vaya a por él."
Su cuerpo da una sacudida y se queda mirando a la chica del televisor, esperando a su respuesta. Esta clara, la chica corre, pero no es necesario, él ya está allí.
Y se da cuenta de que es verdad, de que la vida va a estar marcada por las oportunidades que se pierdan y las que se ganen y si puedes conseguirlas y además las deseas ¿Por qué no luchar por ellas? La bandeja está para servir los platos, pero no las oportunidades y esto es así. Cuando quieres algo, luchas, te da igual lo que consigas. Bueno o malo. Estúpido o totalmente inteligente. Si no luchas por ello, es porque realmente no lo querías como imaginabas. Es como cuando realmente te duele algo y te tomas un analgésico o cualquier antibiótico para aliviar el dolor, si te duele te da igual el mal sabor de ese analgésico, te lo tomas, por qué quieres que el dolor desaparezca. Si dices que te duele y no te tomas nada significa que no te dolía tanto…
Con las oportunidades es lo mismo, la quieres, luchas. Dices que la quieres, pero no luchas, no la desearías realmente tanto como decías. Las oportunidades están para aprovecharlas y luego… bueno, luego arrepiéntete, llora, ríe, salta de alegría, quiérete a ti mismo, quiere a los demás y luego y solo luego, mira lo que has ganado o lo que has perdido en tu lucha por esa oportunidad.
Por que cuando se pone por delante no hay que decir nunca que no, ¿para qué? no sirve de nada ¿no te das cuenta? De que te sirve negarte a una oportunidad, algo que se te concede a ti y quien sabe… quizás a quinientas personas que piden lo mismo, no. Tirarse de cabeza a la piscina es la mejor sensación y eso es lo que tienes que hacer. No pidas opinión a nadie, quédate con la tuya propia, va a ser la más acertada de todas y lánzate al vacio sin mirar atrás. Sin mirar nada de lo que te rodeaba y atrévete a mirar todo lo nuevo que te va a rodear. Mirar siempre lo mismo cansa y a veces es bueno cambiar, aunque haya cosas de las que nunca te canses.
Por eso mira hacia delante y salta, es la única forma de que no pierdas la oportunidad. No pierdas ninguna, ni una sola de las que se pongan por delante.
 A qué esperas, ve a por ellas…                                                                                                   



jueves, 9 de junio de 2011

Momentos que disfrutar...

Que si la vida cree poder contigo que se vaya enterando de que no, de que contigo no puede nadie ni nada y que si quieres puedes comerte el mundo de la forma que más te guste. Demuéstrale que, como siempre se ha dicho, la vida son dos días y tu vas por el segundo, hazle ver de una manera tan perspicaz como silenciosa que aun tienes por delante los mejores años de tu vida y no permitas que nadie te los robe por ningún motivo. Porque palabras como vejez, tiempo y otras tantas escondidas en el cajón de las palabras tabú nos asustan de una manera aterradora y creemos que no podremos seguir adelante con ellas, que siempre provocan algo en ti. Pero sí, sí que puedes, solo te hace falta disfrutar y vivir todo lo que no has vivido anteriormente, darte cuenta de que si la vida te da palos, tu se los vas a devolver y si no puedes, al  menos no dejarás que te atropelle como si fuera un camión, porque ante todo tu puedes con el camión.
Quizá parezca que haga falta más fuerza de la que tienes, pero solo tienes que darte cuenta de que no, de que todo el mundo tiene una fuerza inalcanzable que es capaz de luchar por todo lo que hay alrededor de él y por los que hacen que su entorno sea un lugar feliz en el que estar en armonía. Porque siempre habrá algo que turbe un poco el rumbo de las cosas, pero... ¿Qué pasaría si no sucediera eso que cambiara tu vida y tu forma del ver el mundo? Sin eso, la vida se me antoja un tanto aburrida. Por eso prefiero vivir detalle por detalle los momentos que estoy viviendo en este preciso instante. A veces miro atrás, pero solo por unos instantes, rememorando aquel hecho, que por H o por B cambio mi vida de una manera tan ensordecedora como aterradora, aunque al fin y al cabo, el cambio no fuera tan aterrador.
Que vida tan aburrida, digo yo, sin más de un momento como estos que te hagan cambiarla. Para bien, para mal… bueno, al fin y al cabo tu vida estaba prevista de esa manera que ahora cubre tu entorno, que te cubre incluso a ti misma como un manto al que puedes ponerle el color que más te guste, no importa el color, lo que si importa es solo que hay un manto que la cubre, que ha desembocado en un amargo, feliz, infeliz, bonito, triste, desgraciado o agraciado final, pero sí, acéptalo. Te ha cambiado la vida. Eso no lo puedes remediar, porque no es algo que decidas quitar de tu camino. Simplemente te atenaza, se tumba sobre ti, como si quisiera ahogarte en el más profundo de los cambios y consigue un efecto deseado que ni siquiera tu misma sabes cómo afrontar.
Mi consejo, desde lo más hondo de mi corazón, porque también es el que yo voy a utilizar es el siguiente: vive la vida que te toque y no quieras pedir algo que no vas a poder conseguir, pero si crees, aunque haya una entre mil posibilidades de que pase, si crees que puedes conseguirlo ve  a por él y que nadie te impida intentarlo. Porque habrá gente importante en tu vida, gente que te influencien de una manera u otra, pero ¿sabes qué? que tienes que tratar que nadie cause ninguna clase de influencia sobre ti, simplemente haz lo que tu sientas en el corazón, lo que te diga tu propia razón. Deja que la única influencia sea la tuya propia y la de nadie más. Porque esa va a ser la mayor y mejor influencia que podrás recibir, solo la que te diga tu cerebro y tu razón que al parecer se ha propuesto ser más listo que nadie de tu alrededor. Vive cada detalle con la mayor vitalidad posible, no sabes el tiempo que tienes para hacerlo, ni siquiera sabes si en el segundo siguiente ya no estarás aquí. VIVE todo, vívelo lo mejor que puedas, los viajes, los amigos, las soledades y las compañías, la canción que escuchas en este momento o también el silencio que te acompaña. Pero vívelo, no dejes que nadie lo estropee, ni el más mínimo detalle, ni el más insignificante de todos ellos.
Por una vez, vive la vida como si fuera de color de rosas, aunque todos sepamos que no lo es…

miércoles, 1 de junio de 2011

Huele a verano...


Estamos en el primer día del mes de junio y que ya huela a verano hace que me entren unas ganas increíbles de libertad que por desgracia aun no poseo. Pero no pasa nada, la tendré en unas cuantas semanas y cuando la tenga lo celebrare como nunca antes.
Este año las ganas de la libertad que hace unos meses parecía tan lejos me han embargado más que nunca. Todo el cambio en el que me he visto sumida sin quererlo, pero debiendo de alguna manera, me ha repercutido tanto que ni siquiera me he dado cuenta de la gravedad del asunto y es que… llevo deseando la libertad que tendré en poco tiempo, desde finales de septiembre.
Supongo que nos adaptamos a todo pero a veces no es fácil, sobre todo después de estar sumida en una de esas burbujas que ni siquiera tienen agujeros para respirar… Más protegida de lo que debería haberlo estado. Es el motivo por el que creo que el cambio de mi vida en estos meses ha sido tan grande y la burbuja ha desaparecido tan rápidamente que ni siquiera me ha dado tiempo a reaccionar del todo, parece ser que he estado en un estado de shock permanente que poco a poco se ha ido disipando con el paso del tiempo.
Ahora… bueno, la burbuja a desaparecido, he podido ver al fin lo que tengo verdaderamente a mi alrededor, he podido contemplar como todo se mueve con su causa y consecuencias propias y que mis propios movimientos y acciones también las tienen. Pero bueno supongo que esas causas y consecuencias no se pueden cambiar, así que tampoco voy a intentar que lo hagan…
Lo único que sé es que ya huele a verano y con él viene todo lo que normalmente trae. Espero que me espere tres meses de libertad sin fin y de tener tiempo para hacer lo que más me gusta, leer, escribir, de divertirme sin más interés que el de vivir, bailar, correr… Que traiga algún que otro amor de verano, pero solo si hace falta y que me anime a pensar en un nuevo año que me esperará lleno de cosas nuevas.
Por ahora solo quiero pensar en el presente que me toca… Unas semanas más y seré libre como el mar…

lunes, 23 de mayo de 2011

Son tiempos difíciles para los soñadores...


Que no son buenos tiempos para los soñadores lo dijo alguien en alguna bonita película que me hizo pensar que tenía tanto de verdad, que no supe siquiera como poder plantarle cara.
Es cierto que, hoy en día, los soñadores no pueden hacer aquello que más les gusta… Soñar, parece una acción vetada para ellos.  Pero si eres uno de estos soñadores con  ganas de hacer lo que más te gusta no dejes que te ganen, no dejes que los que te rodean y las circunstancias hagan que pierdas ese gran deseo. La realidad… si, en la realidad hay que estar la mayoría de las veces, tener los pies pegados al suelo, parece que últimamente más que una elección, es  una obligación.
Pensabas que crecer sería tan fácil como divertido, que salir de la burbuja que te protegería y te resguardaba de la fría realidad del exterior, era de lo mejor que te podía suceder. Lo peor es que lo esperabas durante años, pensado que entonces la vida tendría cierta diversión.
Ahora me doy cuenta de que, aunque hayamos tenido que salir de la burbuja y aunque no me arrepienta de haberlo hecho, la protección de esta, me gustaba más, que este desnudo y cruel exterior que te rodea de manera aterradora. Ahora es cuando te das cuenta de que quizás crecer y madurar no era ni tan fácil ni tan divertido como pensabas. Que quizás el mundo de los sueños, de la irrealidad en el que estabas… es mucho mejor que este.
Madurar, bueno, hacerlo es de lo más difícil que me han podido poner delante de la cara. A madurar se aprende a base de algún que otro tropiezo, de alguna que otra patada en un sitio no muy deseado, que te ha dolido como nunca antes. Se aprende de caídas, de batacazos. De todo lo que te pueda hacer ver que la vida no es fácil, que no es como en aquella preciosa burbuja en la te sentías libre. Ahora, la realidad que te ahoga parece tenerte agarrado e ir asfixiándote minuto a minuto cada vez más. Pero saber convivir con ella es simple cuestión de tiempo. Cuando aprendas a hacerlo, sabrás que la madurez está empezando a surgir efecto en ti. Sientes que después de tanto tiempo esperándola, se presenta ante ti, después de haber dejado que vieras un poco como es lo que te rodea de verdad sin piel que lo proteja, simplemente como es.
Por eso se que a veces, la realidad te supera y las ganas de escaparte de allí y viajar a tus sueños, soñar con volver a la burbuja, se hace insoportable y no la puedes aguantar. Por eso hay gente que decide quedarse entre la burbuja y el exterior, comerse la fruta a mitades, una con piel que la proteja y otra sin piel que la deje expuesta y aunque una parte le guste más que otra, aprende a comerse las dos sin rechistar. Me gustan esas personas, porque... saben soñar cuando deben hacerlo y volver a la realidad cuando es necesario. Me gustan esas personas por que tratan de hacer volver a la gente a aquella época en la que la burbuja le envolvía, o los hace soñar con cosas que se pueden hacer realidad, haciéndole la vida más difícil pero bonita de entender. Me gustan porque, al contrario de los demás, siempre inmersos en este horrible infierno que no nos deja más que una rutina maloliente, esas personas juegan con los sueños y los hace realidad. Lo hacen todo mas difícil en lugar de hacerlo fácil, como todos hacemos. Intentando buscar la facilidad, en lugar de buscar la parte más difícil de la historia, bueno en realidad la más extraordinaria, bonita y extraña parte de la historia. Hacerlo todo mas difícil no hace más que arreglarte el mundo, luchando por conseguir cosas que parecen fácil, y quizás lo sean, pero tu lo inviertes, tan solo para disfrutar un poco más de la situación.
Por eso, tienen razón, son tiempos difíciles para los soñadores. El mundo que te rodea no deja que lo pongas todo más difícil y más emocionante. La realidad parece querer la facilidad de las cosas… pero yo… Yo prefiero la dificultad, es solo, que aun no aprendí a hacerlo, pero ya aprenderé. Se dice que para todo hay una primera vez… También habrá una primera  vez para saber luchar contra la realidad e ir a buscar los entresijos que anudan mis sueños a la dificultad…

martes, 17 de mayo de 2011

Paseo...


No dijeron nada cuando se vieron, solo se miraron a los ojos y se dispusieron a dar un paseo por aquel bonito parque en el que estaban. Él iba callado, con las manos en los bolsillos, dándole con el pie derecho y a veces con el izquierdo a cualquier piedra que encontraba en el camino. Ella iba mirando hacia el frente, sopesando las palabras que le gustaría pronunciar y no sabía cómo hacerlo, con las manos por delante de ella, entrelazadas. Aunque en realidad le gustaría que una de las manos no fuera la suya si no la de él.
Se sentaron en un banco. El silencio era ensordecedor, si no fuera por los pájaros y las pequeñas criaturas que convivían allí en perfecta armonía, tan solo se escucharía la respiración de ellos dos.
-¿No querías hablar?-le dijo él, rompiendo el gran silencio.
-Sí, es cierto, necesitaba hablar contigo. ¿Cómo estás?- le preguntó. Un poco para romper el hielo.
-Bien, ya sabes, siempre es lo mismo, la rutina nos aplasta a todos, aunque dentro de poco se acabará.-le dijo él. Tenía razón, aquel verano tan esperado estaba simplemente a la vuelta de la esquina.- ¿y tú?- le dijo-¿Qué tal estás? Te veo bien.
-Sí, bueno, bien, ya sabes.-Se quedaron cayados de nuevo.-Esto, en realidad no era lo que te quería decir. Yo… Simplemente quería que supieras que… quiero ser tu amiga, que me dejes serlo, porque quiero estar en todo lo que te haga falta. Quiero estar cuando te caigas y necesites a alguien para volver a levantarte, quiero que sea yo esa persona que te ayude a hacerlo. Quiero que me llames cuando necesites cualquier cosa, cuando sientas que no puedes más, que las fuerzas te están fallando y que estás a punto de quedarte tirado en medio de esta calle, de esta ciudad, cuando te quedes tirado en cualquier sitio, quiero que sepas que iré a buscarte donde haga falta, donde estés… Iría a cualquier sitio por ti…
-Yo…-le cortó, pero ella no se dejó interrumpir.
-No, déjame terminar, por favor- le dijo, colocando una mano en la rodilla de él- Se que no sientes lo mismo que yo, que ni siquiera me estás escuchando, quizás estés pensando en asuntos más personales y no estás pamplinas que te estoy soltando aquí. Pero quería decírtelo, quería decirte que no voy a tentar al destino, que voy a dejar que actúe como tenga que hacerlo porque aunque intentara cambiarlo, sería imposible hacerlo, él es mucho más fuerte que yo y seguro que no me haría caso, al fin y al cabo, el destino nunca le hace caso a nadie. Voy  dejar que actúe él solito, espero que tenga la decencia de comportarse bien conmigo y… si mi futuro eres tú, entonces ya aparecerás en algún sitio, siendo algo más que una simple amistad. Si mi destino no eres tú, estoy segura de que aparecerá alguien, que me hará cambiar del todo las perspectivas, por ahora no ha aparecido y tampoco tengo prisa en que lo haga.
“Ahora me siento mejor ¿sabes? Después de haber soltado esto, no sabes cuánto relaja hacerlo, es increíble lo bien que te puedes llegar a sentir, lo bien que te sientes. Ya te lo he dicho todo, creo que no tengo nada más que decir, solo eso, déjame acompañarte en todo momento, déjame visitarte cuando te sientas mal, déjame que te abrace o abrázame tú cuando te sientas feliz, orgulloso o afortunado. Déjame ser parte de tu vida, aunque simplemente sea como una amiga y cuéntame todo lo que se te pase por la cabeza”
-¿Sabes lo que tengo ahora mismo en la cabeza?- le dijo.
-No, cuéntamelo- le dijo ella.
Él no le contó nada, se inclinó y la beso. Uno de los mejores besos, aunque no fuera el más pasional, era el más bonito que le habían dado en todo su vida. Sus terminaciones nerviosas no aguantaron más. Su mano se fue hacia su nuca y puedo sentir el sabor a chocolate que él había comido hacía unos minutos antes, cuando se encontraron. Sintió que desaparecía todo y que ahora sí, el único ruido era el de sus entrecortadas respiraciones.
-¿Por qué es tan difícil apartarse de ti?- le preguntó él.
-No lo sé, espero que la respuesta la tengas tú… Porque me encantará saberla…