lunes, 27 de diciembre de 2010

Cruel realidad...

Desde hace unos años me encanta leer, y he descubierto que lo hago para escaparme de la realidad, de esta maldita y cruel realidad que nos rodean pero que no nos queda más remedio que afrontar, a veces es tan dura que duele, duele hasta dejarte tirada por los suelo y hacer que sientas que tus sueños están acabados, que no tienes nada más que hacer, que todo se ha ido al traste, y entonces lloras, bueno, al menos eso consuela. Me gusta leer, para poder embarcarme y navegar por los mares de nuevas realidades, tan poco solidas como barquillos de papel, que con agua se deshacen y se disuelven, como si nunca hubieran existido, pero tú sabes que está ahí, que si ha existido, realidades que no tiene nada de realidad, que es pura imaginación y que hacen que tus sueños aparezcan por unos instantes más, que son tan mágicos como maravillosos para ti, porque no crees que esos sueños de nuevo hayan podido salir a la superficie de ese mar por el que navegabas, inconsciente, tranquilo, pero te despiertas, te das cuenta de la realidad, de la que de verdad nos rodean, muchas veces te sientes como en un sueño, y te das ese pequeño pellizco en la mejilla que te hace volver y hacerte darte cuenta de que no, que no es un sueño, que es la vida, que te llama todas las mañanas, y respiras hondo, tan hondo que parece que te quedas sin aire, estás cansada, cansada, asustada, pero nunca rendida, eso nunca, tu siempre te rendirás cuando la vida quiera que lo hagas, mientras estarás hay, con tus dudas, tus secretos, verdades, con esos sueños inalcanzables, con los alcanzables, y de nuevo quieres regresar, regresar a ese mar de falsa realidad para poder navegar de nuevo, tranquilo e inconsciente, tanto… que quizás no te des cuenta de que la realidad esta ahí…

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