sábado, 9 de octubre de 2010

Quizas siempre haya sido el primero...


A veces crees que estas enamorada a menudo lo crees durante la adolescencia ese sentimiento que te produce cosquilla en el estómago y no te deja pensar en otra cosa que en ese chico o chica que te gusta. Pero lo que de verdad  se siente cuando llega el amor,  el de verdad, el verdadero, al que nunca olvidaras por encima de todo lo demás, el sentimiento es tan grande que se superpone ante toda sensación antes vivida, las cosquillas se ven reemplazadas por un gran anhelo que sientes cuando no lo ves cuando no estás con él, sientes las gran necesidad de estar continuamente con él, de besarlo, abrazarlo, y de quedarte en uno de esos momentos para siempre. Sientes que te puedes rebelar ante todo y ante todos. Incluso eres capaz de hacerlo ante aquellos que desde pequeños te han dado más miedo y te han dado una imagen muy respetada, te rebelas, le dices lo que siente y si no les gusta te da igual, tu sabes que estarás con él o ella, y que lo estarás sea como sea, incluso si es necesario escaparte no te importara nada, al fin y al cabo todo lo importante es esa persona, esa persona que tienes delante o al lado con un mano en tu cadera o tu mejilla, con sus labios sobre los tuyos o sobre el hueco de tu clavícula, sobre la parte de detrás de tu cuello, en la nuca, te la repasa poco a poco con la comisura de tus labios y entonces ¿Qué te importa más que ese momento? ¿Qué más te da arriesgarlo todo por estar con esa persona y  poder sentir esas caricias y esos besos? Nada. Esa es la respuesta, no te importa nada, y te escapas, te vas, y eres la más feliz, sabes que no te abandonara y sabes que siempre estarás con él. Sin embargo los hay no tan agraciados que no tienen la suerte de la felicidad eterna y su destinos se tuercen un poco en ese gran momento de deseo adolescente, cuando tus padres te impiden la huida y tu no tienes nada que ser, y entonces sus caminos se desvían. Pero quien sabe quizás algún día, en un siglo diferente ,en un año diferente, en un lugar diferente, alguien encuentre la revelación de tu propia angustia vivida y te ayude de nuevo con tu destino, quizás te haga volver a aquel sitio que no se borrara de tu mente, quizás te ayude a encontrar a la persona, lo bueno de todo es que la encuentras, y tu vuelves a ese día, a esa hora, a ese año, de ese mes, de ese siglo, en el que tus destinos se torcieron, para rectificar y no dejar que se tuerzan jamás, porque quizás siempre ha sido el primero… 

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