jueves, 21 de octubre de 2010

A veces...!

A veces piensas que tu vida es perfecta y que si no es así como pasa en la mayoría que solo le falta una pequeña chispa que la haga perfecta del todo, piensas que tus amigos son perfectos, tu novio el mejor, tus hermanas o hermanos los mejores, y que tus padres siempre estarán ahí, pero sin embargo un día te das cuenta de que solo son personas y de que no tienen ni una pizca de perfección al contrario son tan imperfectos que te hace preguntarte como los pensaste perfectos, sin embargo poco a poco aprendes a ver que los quieres por eso, por su imperfección, por esa magnifica imperfección que los hace únicos e inamovibles de tu vida, porque sabes que nadie es perfecto que siempre falta o sobra algo pero a menudo aprendes a aceptarlos como son, son solo personas que al igual que tú con fallos, necesitan segundas oportunidades por cosas realizadas incapaz de olvidar de tu pasado, por que el pasado no tiene remedio solo está en la memoria, y solo nos queda sentimientos al recordarlos, alegría, decepción, felicidad, desanimo, tristeza, amor, odio, añoranza, agradecimiento, esa clase de sentimientos que al recordarlos hace que se te ponga la piel de gallina, sientes un escalofrió al recordar esas clases de recuerdos que olvidados o no, no de tu mente, no de tu pasado, pero si olvidados en tu presente, vuelven un día a la cabeza, haciendo que esas sensaciones suban a la superficie de tu piel o de tu cara, y hagan que asome por la comisuras de tus labios una pequeña sonrisa de felicidad o de añoranza, quizás también al recordar la felicidad de un momento importante de tu vida, o que unas pequeñas gotas de algo parecido a agua recorran tus ahora húmedos ojos y resbalen por tus mejillas hasta que descansen en tu boca dándote un ligero saber salado en la boca, esa sonrisa o esas lagrimas, puedes ser felicidad o tristeza, amor u odio,  alegría o desanimo… hay muchos más sentimientos que en algún momento dado pasan por tu mente al recordar una clase de situación y son ellos esos recuerdos los que cada vez te hacen más humano, el recuerdo de esas pequeñas situaciones que por una razón u otra marcaron un determinado día, de un determinado mes, de un determinado año en tu memoria, haciendo que de vez en cuando una sonrisa o una lagrima traviesa aparezcan picaras por algún rincón de tu memoria…

sábado, 9 de octubre de 2010

caminante no hay camino...

Dice un gran hombre, un sabio hombre al que siempre admirare, “caminante no hay camino, se hace camino al andar”Antonio Machado siempre sera para mi el maestro de las poesías, pero Serrat es y será siempre mi ídolo en la música, es una de las personas que más admiro, no solo como cántate, además como compositor de sus propias canciones, estos versos del poema de Antonio Machado, al que Serrat a tenido el honor de poner música me hace reflexionar mucho acerca del camino que recorremos a lo largo de nuestra vida, me encanta la manera de decirnos que jamás debemos  volver la mirada al pasado, que lo pasado,  pasado está y la estela que hemos construido jamás la tendremos que volver a pisar. Que todo pasa y todo llega, pero que nosotros siempre estaremos pasando, porque vamos unidos al tiempo, y como el vamos a ir pasando siempre, el camino lo construimos día a día, con todo lo que hacemos o no, con lo que dejamos pasar o hacemos por intuición, con lo que piensas o lo que no, con lo que haces o dejas de hacer, cualquier acto que hagas formara parte de tu camino, del que vas construyendo paso a paso, cuando ya no importa más nada que el simple hecho de que andas y al hacerlo se forma tu camino, se forma tan rápido que ni te das cuenta de ello, porque cualquier periodo de tiempo que tenga un recuerdo pasado ya es camino, ya as andado para dejar algo en el pasado, no vale la pena pensar en lo que vendrá, si el camino será de arena o asfalto, si será duro o fácil de recorrer, simplemente anda, ya luego te encontraras con lo que te ha estado esperando, pero no te asustaras, porque serás un caminante y ninguna piedra te parara en el camino, porque ante todo: Caminante no hay camino, se hace camino al andar…

Quizas siempre haya sido el primero...


A veces crees que estas enamorada a menudo lo crees durante la adolescencia ese sentimiento que te produce cosquilla en el estómago y no te deja pensar en otra cosa que en ese chico o chica que te gusta. Pero lo que de verdad  se siente cuando llega el amor,  el de verdad, el verdadero, al que nunca olvidaras por encima de todo lo demás, el sentimiento es tan grande que se superpone ante toda sensación antes vivida, las cosquillas se ven reemplazadas por un gran anhelo que sientes cuando no lo ves cuando no estás con él, sientes las gran necesidad de estar continuamente con él, de besarlo, abrazarlo, y de quedarte en uno de esos momentos para siempre. Sientes que te puedes rebelar ante todo y ante todos. Incluso eres capaz de hacerlo ante aquellos que desde pequeños te han dado más miedo y te han dado una imagen muy respetada, te rebelas, le dices lo que siente y si no les gusta te da igual, tu sabes que estarás con él o ella, y que lo estarás sea como sea, incluso si es necesario escaparte no te importara nada, al fin y al cabo todo lo importante es esa persona, esa persona que tienes delante o al lado con un mano en tu cadera o tu mejilla, con sus labios sobre los tuyos o sobre el hueco de tu clavícula, sobre la parte de detrás de tu cuello, en la nuca, te la repasa poco a poco con la comisura de tus labios y entonces ¿Qué te importa más que ese momento? ¿Qué más te da arriesgarlo todo por estar con esa persona y  poder sentir esas caricias y esos besos? Nada. Esa es la respuesta, no te importa nada, y te escapas, te vas, y eres la más feliz, sabes que no te abandonara y sabes que siempre estarás con él. Sin embargo los hay no tan agraciados que no tienen la suerte de la felicidad eterna y su destinos se tuercen un poco en ese gran momento de deseo adolescente, cuando tus padres te impiden la huida y tu no tienes nada que ser, y entonces sus caminos se desvían. Pero quien sabe quizás algún día, en un siglo diferente ,en un año diferente, en un lugar diferente, alguien encuentre la revelación de tu propia angustia vivida y te ayude de nuevo con tu destino, quizás te haga volver a aquel sitio que no se borrara de tu mente, quizás te ayude a encontrar a la persona, lo bueno de todo es que la encuentras, y tu vuelves a ese día, a esa hora, a ese año, de ese mes, de ese siglo, en el que tus destinos se torcieron, para rectificar y no dejar que se tuerzan jamás, porque quizás siempre ha sido el primero… 

la importancia de un nanosegundo...

A veces te preguntas por que la vida pasa tan rápida, y te recuerdas de niño, y te gustaría estar de nuevo allí, porque no te ves con cinco años, si no que primero te ves como un bebe, tan indefenso e inútil, pero sin embargo más protegido que nadie y nada entre los cálidos brazos de tu madre, y la ves, la miras, y te das cuenta de que será la persona que más te quiera en la vida, sin embargo muchas veces ni siquiera sabemos apreciar todo lo que hacen por nosotros, siempre lo he asociado a la adolescencia, pero supongo que solo nos pasa a unos pocos, otros quizás sí que sepan apreciarlo, supongo que cuando se crece te vas dando cuenta de todo. Todo esto pasa en un nanosegundo por tu cabeza, sin saber por qué, tal vez por el simple hecho de escuchar una canción o ver una foto, pero luego de ese cortísimo periodo de tiempo, si que te paras a pensar de verdad, la vida sería tan bonita desde esos brazos de tu madre, ni siquiera verías tu futuro, no verías la de tropiezos que te vas a dar, ni siquiera te dolerían los moratones de las caídas más dolorosas. Luego pasas a verte con unos cuatro o cinco años, te ves en una situación que te es muy familiar, con tus amiguitos y amiguitas el día de tu cumpleaños, o en una tarde de verano con todos tus primo y primas, o quizás en unas Navidades con tu familia, allí sentados junto a la chimenea y al árbol de navidad mientras tu padre  te saca una foto. Te ves así, tan pequeño, tan ingenuo ante todo, sobre todo ante los problemas, porque no tienes ninguno, quizás tu mayor problema es que a tu muñeca se le haya acabado las pilas y no tengas de recambio para poder jugar con ella, pero tu padre siempre te busca unas y se las pone, y la muñeca vuelve a funcionar y tú no tienes  ya ningún problema, o tal vez sea que la preciosa pulserita que mama te compro se ha roto, y no eres capaz de hacer un nuevo nudo para atarla, entonces vas a mamá llorando y tu madre con un gesto de amor, el que siempre tendrán en la cara cuando te ocurre algo, te la coge de las manos y te las arregla, y con eso te arreglan el problema. En ese tiempo al parecer no tienes problemas, te lo arreglan todo, porque lo que más vale es que tú no tengas ningún problema. Luego quizás te veas con unos siete, ocho, nueve o diez años, aquella edad en la te vas  interesando poco a poco, por cosas que aparecen nuevas ante tus ojos, y que no sabes bien como encajar, y entonces ante esta inseguridad, ante esta duda, empiezas a preguntar, intentando solo eso, buscar respuestas a estas preguntas que no tienen resueltas en tu cabeza y que cada vez ocupan más sitio, por el deseo de encontrar algo que pueda resolverlas, pero los adultos que te rodean son tan torpes que no saben respondértelas, ¿o tal vez sea que no te la quieren responder? Bueno, a decir verdad, creo que hay de los dos tipos, de los tontos y de los que no quieren responder, antes el miedo de la reacción que pueda ocasionarte la respuesta, por eso callan, y tú te vas aun con la pregunta en la cabeza, pero se va, ese espacio que ocupa tu cabeza no dura ahí ni siquiera un día entero, siempre llega un amigo a buscarte a casa para ir a jugar a la calle, o viene a jugar contigo a casa, gracias a dios puedo decir que he tenido de esos amigos que te quitan esas preguntas de la cabeza. Después de ver pasada ante tus ojos la edad de la preguntas y las imposibles respuestas, te ves mas tal y como eres hoy, te ves con doce años, preocupa por un lio de amor, porque a tu amiga le gusta el mismo chico que a ti, y ni siquiera te das cuenta de que eso no importa nada, porque no es algo que deba ocupar tu cabeza con doce años, pero aun así, tu ya “madurez” al ser “mayor” hace que tengas que adoptar una postura de que sabes enfrentarte a la vida, cuando ni siquiera sabes lo que es, ahora lo piensas y te ríes. Luego ya te miras tal y como estas ahora, te recorres de arriba abajo con un rápido vistazo, y no sabes lo que pensar pero yo lo tengo muy claro, aun nos falta muchísimo camino por recorrer, se que aun casi siempre necesitamos esos brazos cálidos de tu madre o ¿Por qué no también? De tu padre, que aun muchas veces nos resuelven las cosas, ya no con tanta frecuencia, pero a veces puedes verlo con claridad, también nos  vemos en algunas situaciones ingenuos, antes respuestas muchísimo más complejas que las que tenias con diez años, aquellas que al final acabaron por responderse solas, pero aun ingenuo ante alguna cosas y realidades, muchas veces también te ves preguntón por que hay algún interrogante ante tus ojos que no te dejan respirar hasta que lo sabes. Somos iguales, más o menos de algunas cosas, más o menos de otras pero iguales al fin y al cabo, por que cuando tengamos cuarenta años nos recordaremos con dieciséis y diremos que ingenuo y que estúpidos éramos, porque la vida pasa, porque el mundo no tiene la delicadeza de pedirnos perdón por echarnos a un lado para seguir si camino, la vida ni siquiera cuenta contigo para seguir su curso, ella pasa, pasa tan rápido que a veces no te das cuenta de la importancia del tiempo, de todo lo que vale un nanosegundo, de todo lo que vale ese nanosegundo que pasa por tu cabeza…

viernes, 8 de octubre de 2010

La vida...!

Hay veces que te sientes rebozar, que sientes como todo lo que hay a tu alrededor te envuelve en un gran halo de felicidad, son momentos especiales, quizás que no olvides o que de alguna manera se quede grabado en tu interior. Una matrícula de honor, el primer amor, la primera vez, un cambio de instituto, viajes inolvidables tanto fuera como dentro de tu país, gente que se queda en tu corazón, que se vuelven esenciales para tu vida e incluso tan vez para tu existencia, personas que te hacen sentir segura tanto de las cosas como de ti misma, por que llegan a formar parte de ti, de una manera tan extraña, que… a veces no sabes lo que serías sin ella. Pero no todo es alegrías, también hay momentos duros, tristes, que también serán inolvidables por su influencia y que te hacen a veces reflexionar de muchas cosas, una muerte cercana, una  decepción por parte de una amiga, un desamor… un dolor agonizante del que pareces no poder desprenderte por que una parte de ti se ha ido, como un agujero en el fondo del pecho y el estomago, que te quita el sueño, el hambre, y toda tu vida se reduce a pensar, pensar y llorar… pero mientras lo haces te das cuentas de cosas que te hacen cambiar de idea, eso es lo bueno de las cosas malas, que te hacen reflexionar, que te hacen ver que la vida, no está en nuestras manos, que no podemos elegir nuestro destino, que te toca lo que viene, tanto si te gusta como si te disgusta, te hacen salir entonces de tus ensoñaciones, y enfrentarte a la vida tal cual es, dura, sin tapujos, no se va a tomar la molestia de hacerte un regalo y de no poner delante de ti ninguna piedra para que no tropieces, porque ¿para que vivir una vida sin malos momentos por los que pasar?, simplemente, sería aburrida, tal vez si la piensas te guste, pero al fin y al cabo es una vida sin malas notas, sin muertes, sin rencores, sin desamores…  pero no sería… especial, y no te enseñaría nada, porque si la vida manda los retos que manda es para que los superes, para que te enfrentes a ellos con la mejor cara posible… para que así se dé cuenta de lo difícil que eres de combatir. La vida te hace fuerte o al menos es lo que intenta, para que luego te sientas orgullosa de todo lo que conseguiste afrontar. ¿Sabes? La vida está para vivirla, tal y como viene, pero para vivirla, para disfrutarla, si no no vale la pena estar aquí, si no vas a luchar por lo que quieras, te puedes ir despidiendo, ¿de que te vale no luchar? Lo único que puedes conseguir es que pierdas, pero si ganas te sentirás genial y nadie te podrá quitar ese sentimiento de felicidad y si pierdes la decepción te durará menos de dos días, vive la vida cada momento, porque no vale la pena comerte la cabeza con el pasado al fin y al cabo ya no existe, solo se quedan en ti los recuerdos y si no lo puedes cambiar, no vale la pena, el futuro no lo sabes, y como no lo sabes…¿Qué más te da? Así pues lo único que te queda es el presente, el momento en el que estás ahora, disfrútalo por que quizás ya no te vuelva a pasar. Disfruta el aire que te da la naturaleza para que lo respires, respira fuerte, cierra los ojos, aguanta el aire… suéltalo poco a poco…. Y te diría que gritases pero no creo que sea lo adecuado, si te encuentras en tu casa o un bar o en la biblioteca. Así que piensa… ¡lo que se te venga a la cabeza…!

Deseamos...!


Aunque todas sabemos que es prácticamente imposible tener exactamente lo que queremos todos soñamos con cosas, cosas que por una lado o por otro pueden o no ser realidad, deseamos que la vida nos valla de maravilla, que no tengamos ningún problema, que no haya ningún momento de tristeza, que todo nos vaya bien, que saquemos un diez en todo, que tengamos al chico ideal y aunque sabemos que es imposible lo hemos pensado, una vida prácticamente fácil ya que no hay nada que la perturbe, pero no existe, eso solo se ve en las películas, en aquella en las que a veces nos encantaría estar pero es tan poco posible, que las esperanzas de que tu vida sea así se van mientras ves la película, aquella en la que la chica lucha contra todo y todos para conseguir que la chica popular y a la vez la más malvada deje de rechazar a la desplazada, y la que al final consigue al chico guapo y bueno por el que todas están locas. Todas o al menos casi todas lo deseamos o ha pasado alguna vez por nuestra cabeza. Pero de lo que si estoy segura de que todas y todos vamos a tener es un beso de película, uno de esos que se dan en cualquier lugar, en la calle en medio de un paso de peatones, en la playa o un parque a la luz de la luna o con el sol tocándoos la cara, en la salida del metro, en una estación de tren, en la parada del autobús, en el cuarto de le o ella, porque estas contenta triste, porque es una reconciliación, un reencuentro, una buena o mala noticia, un orgullo para ti. Entonces llega, y con un suave movimiento posa sus manos sobre tus mejillas las cuales están ardiendo por el rubor que te causa su cercana presencia, luego lenta muy lentamente se va acercando hasta que sus labios con un suave y cálido movimiento tocan los tuyos y en ese momento te sientes flotar, como si nada de lo que estuviera a tu alrededor te afectara, sientes como si fuera el primero aunque no lo sea, aunque antes de ese haya habido muchos más, luego cuando acaba la presión y mueve sus labios aun posados contra los tuyos, sientes el dulce sabor a chocolate que se comió dos minutos antes, y sus manos antes posadas sobre tus mejillas, ya no descansan allí si no que ahora se esconden entre tus cabellos, los moldea de la forma que quieren sus manos, y mientras ambos movéis rítmicamente los labios, con un nuevo ritmo inventado sientes como un mordisco en tu labio inferior hace que sientas un suave y ligero sabor a sangre en la boca, pero no te molesta, sigues con él entre tus brazos, tu manos también como las suyas entre sus cabellos, están suaves, te gusta el tacto, pero no solo el del cabello, si no que te gusta el roce de tu cuerpo contra el suyo, el cual se produce ante el fuerte apretón que se produce cuando sus manos van a parar a tu cadera y te empuja hacia su cuerpo como si de dos imanes se tratasen, sientes la sangre en tus venas, corriendo a mil por hora, te preocupa tu pulso, rápido bajo tus muñecas, y entonces sin saber cómo sabes que hay que acabar, sus manos pasan poco a poco de nuevo a tus mejillas ahora más calientes aun, y con cuidado como si de un bebé se tratase te aparta tu cara de la suya y os miráis, y sientes como su frente se posa sobre la tuya, “te quiero” dos simples palabras que hace que todo desaparezca que solo exista él y tu, da igual donde estéis todo desaparece, la gente el trafico, los semáforos, el olor a dulces que llega de la pastelería que está a la vuelta de la esquina, el sol, la luna, el cielo, el grito ahogado de tu madre, que sin darte cuenta te acaba de ver por la calle, las conversaciones, las bocinas de los coches, el viento, el mar, todo desaparece a tu alrededor y solo lo ves a él y solo eres capaz de escuchar esas dos palabras que se han quedado rebotando en tu cabeza, como un insistente disco rayado, te sonríe y le devuelves la sonrisa. Eso es un beso de película y todos tendremos uno en la vida, pero cuidado hay que escogerlo bien, porque solo va a haber uno, vas a creer que has tenido miles, pero no, solo vas a tener uno, esa sensación no se da más de dos veces, pero no hay que alarmarse, cuando te llegue ese beso lo sabrás, por que ante todo será el mas especial…